¡Osú! Que las tareas crecen y la congoja aumenta. Me doy por enterado de los deslices y burradas que se cometen en nombre de la libertad en mi Casona.

Harto compungido trajino, reconozco que después de haber visitado tres centros de rehabilitación abandoné a vosotros, integrantes de la manada y que mis quehaceres fueron postergados y recluidos en el baúl de las cosas perdidas.

Pero, ¡hostia! Estoy jurado y no regresaré a tabernas y tugurios. Atenderé, os lo juro por las muelas del juicio de Erika Galindo Bello, mozuela de 18 primaveras, vuestras quejas y abatimientos.

De testigo está el Cardenal Gas Das, quien me obligo frente a San Tiguas el Pelón, a prometer no chupar; me negué a renunciar a chamorros, caderas, muslos y pezones de mozuelas irredentas.

Las faenas me reclaman y ahí les voy, les aviento la información que me pasó Memo Xaras, el Bigotón.

Clarito escuchó el acuerdo entre cuatro mozalbetes que antes de iniciar el Consejo Universitario, en el momento del registro, amenazaron con armar batahola y algarabía. Chicuelos que acostumbrados a prebendas ahora inexistentes, acordaron paralizar la sesión y armar la de dios es padre. Judas era principiante al lado nuestro alzaron la voz al atravesar el largo pasillo que los llevaría a los asientos delanteros.

¡Rediéz! El otro Guillermo, Memo Costecho, lo oyó de viva voz y junto a Elber González comentó: “esos pollos quieren maíz”.

Avanzaron amenazantes, los dos que quieren ser arquitectos y no llegan a albañiles de media cuchara, desenvainaron el machete y postraron su trasero en el lugar correspondiente. Los aprendices de comunicólogos dijeron, en su avanzado español: “cuando ‘haiga’ quórum reventamos la sesión” y preguntó a su colega presuroso: “¿’trajistes’ la macana?

¡Jolines! El Pelón Gachupas fue testigo del último arrebato: “O nos dan la lana o nos van a conocer”.

Ante la abrumadora mayoría, el valor se les cayó al suelo, las gónadas se les desinflamaron y se les fueron a la garganta y metieron el rabo entre las patas. El enojo de sus patrocinadores fue mayúsculo; una tremenda felpa recibieron por el desacato.

Cuatro abstenciones, ¡habrase visto! Malandrines socarrones

Os prometo, que pronto habré de sacar a la luz pública los nombres de quienes los encandilaron, alborotaron y quieren descomponer el ambiente.

¡Abúr!

@DonMelchor1

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