The Economist es una publicación semanal británica que se publica con regularidad desde 1843.  Su tiraje es de alrededor de un millón de ejemplares por semana. El 80 por ciento de sus ventas se realiza cerca del Reino Unido.

Aunque se la considera una revista conservadora, es un órgano que se distingue por su seriedad y profesionalismo. Cuenta con una “unidad de inteligencia” que publica informes detallados de la situación política y el escenario económico de distintos países, en especial del tercer mundo, destinados a orientar a los inversores extranjeros.

Desde hace varios meses ha estado siguiendo con atención lo que sucede en nuestro país. Así, en su edición del 20 de diciembre de 2013, al publicar la lista de naciones en riesgo de agitación social, señaló que “México se encuentra en la categoría de alto riesgo”, ubicándolo en la categoría 3 de 4. “Existe –observó la Unidad de Inteligencia-- un sentimiento popular de decepción con élites políticas e instituciones” en países considerados como mercados emergentes”.

En su edición del 17 de octubre de 2014, The Economist señaló que “Las atrocidades registradas en Iguala muestran qué tan lejos está México de ser un país de leyes y cómo el combate a la impunidad es tan necesario como las reformas económicas para la modernización de México”.

Las dos atrocidades [los seis homicidios y la desaparición de 43 personas] parecen suficientemente serias como para cambiar el curso de estos dos años de gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto”.

Peña ha dado prioridad a la reforma económica y le ha restado importancia a la ley y al orden como forma de modernizar México, sin admitir que ambas son igualmente importantes”, dice el influyente medio británico.

Tres pesadas palabras resumen el reto que enfrenta ahora Peña Nieto y México como un todo: impunidad, rendición de cuentas y gobernabilidad (…) la falta de confianza de los mexicanos en las autoridades encargadas de aplicar la ley significa que el número de crímenes sin investigar, así como el total de delitos, está escalando”, agrega el texto, que incluye una tabla mostrando que los ilícitos sin investigar en México han aumentado de un 92 a un 93.8 por ciento.

En su edición del pasado 25 de octubre, The Economist  observa que la crisis desatada por la masacre de Ayotzinapa “es un gran desafío para el señor Peña (se refiere al presidente Enrique Peña Nieto).

Él se ha mostrado hábil para vender con gran visión estratégica la modernización económica de una nación que había perdido el rumbo. Pero a menos que empiece realmente a intentar ejercer control sobre el crimen, el Estado de derecho y la gobernabilidad, gran parte de esa credibilidad ganada podría deslizarse a través de sus dedos”.

Y agrega que, desde la manifestación del pasado 22 de octubre, “El sentido de una nación en peligro es palpable: no se limita a los jóvenes, estudiantes y militantes. El resurgimiento de la violencia del narcotráfico, que plagó México durante 2006-2012, pero que fue relativamente tranquila durante dos años, ha vuelto horrorizando a los mexicanos”.

Por su parte, el 26 de octubre la revista The New Yorker publicó un amplio artículo de Francisco Goldman titulado “Crisis en México: La Desaparición de la Cuarenta y Tres”, donde se destaca que el secuestro de los estudiantes de Ayotzinapa “ha despertado el horror, indignación y protesta en todo México y en todo el mundo” y el “teatro de cartón del gobierno ha caído, exponiendo verdades terribles de México”.

Los mexicanos –agrega-- saben por experiencia que los motivos detrás de los actos de violencia del narco-estado son a menudo desconcertantes y sin sentido (…) tales actos ocurren porque los grupos responsables –tanto los narcos y la policía y los políticos que están aliados con ellos y los protegen– saben que pueden salirse con la suya”.

Además, subraya, “el gran número de tumbas descubiertas recientemente parece confirmar lo que muchos periodistas, defensores de los derechos humanos, y otros han afirmado durante mucho tiempo: que desde 2006 –cuando, a instancias de EU, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, del Partido Acción Nacional (PAN), militarizó la lucha contra los cárteles de la droga de México, en una política continuada por el actual Presidente, Enrique Peña Nieto– 70 mil mexicanos han muerto y otros 27 mil están desaparecidos, convirtiendo a todo el país en una presa del narco”.

Goldman destaca que la corrupción política y “la rampante violencia del crimen organizado” puede incluso coptar cualquier ideología o partido o movimiento. El hashtag más popular en estos días en México, “TodosSomosAyotzinapa”, es muestra de solidaridad con los estudiantes y de rechazo al gobierno.

Hemos citado los documentos sobre México publicados en dichas revistas porque ponen de relieve la crisis que enfrenta México desde una perspectiva internacional. Da la impresión de que las “reformas estructurales” del Presidente Peña Nieto han pasado a segundo término, siendo sustituidas por los terribles acontecimientos suscitados a raíz de la masacre de Ayotzinapa.

 

POB/GACC