Gustavo Madero Muñoz, dirigente nacional del PAN, anunció que se investigará a Ernesto Cordero, senador por su partido, por asistir al Super Bowl y no al inicio del periodo ordinario de sesiones de la LXII Legislatura.

Le ha parecido una falta grave.

Es probable que la intentona de Madero por evidenciar y castigar a su compañero de partido sea una genuina preocupación por reivindicar a su alicaído Partido. Su preocupación puede revelar también razones  de estado, por el triste papel que han desempeñado partidos y políticos y la deteriorada imagen que la sociedad tiene de ambos.

Si tal es el caso, y su preocupación no responde a una revancha política o un desquite que ahonda las diferencias entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero, habrá otros casos que podrían merecer investigación, reprimenda y castigo.

Es el caso de Ana Teresa Aranda, símbolo e imagen del panismo poblano.

Recalcitrante militante del PAN, enfrentada hasta el escándalo contra el PRI, ha sido ligada con El Yunque y es militante de la Asociación Cívica Femenina, no ha ganado una elección.

Eterna aspirante, a gobernadora, senadora, diputada, presidenta municipal, nunca las urnas la han favorecido. Su trayectoria política ha sido por asignación directa de puestos.

Si un Súper Tazón hace irresponsable a Ernesto Cordero, valdría la pena saber si Gustavo Madero investigará a Ana Teresa Aranda por traicionar los principios del PAN que tanto le ha dado, para convertirse en candidata de la alianza del PRI y el Partido Verde Ecologista de México.

O, en el mundo al revés en el que se mueve ahora la política y los políticos, no descarte usted la posibilidad de que sea Ana Teresa Aranda la que investigue y sancione al PAN una vez que ha pronunciado una frase de reproche y lapidaria:

“Yo no dejo al PAN, es el PAN el que no sigue conmigo”.

¡Ay wey!

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