hawcAtzitzintla.-El observatorio de rayos gamma HAWC (High Altitude Water Cherenkov, por sus siglas en inglés), recientemente inaugurado, es una ventana para estudiar el universo desde México, principalmente donde se presentan fenómenos violentos.

Durante un recorrido por las instalaciones de este observatorio, ubicado en el volcán Sierra Negra, en la zona centro de México, Andrés Sandoval, representante de los proyectos del laboratorio nacional de HAWC en el Conacyt, dijo que detectarán por medio de agua los rayos cósmicos y rayos gamma.

Los primeros son partículas que se crean en lugares especiales en la galaxia o fuera de la galaxia, por ejemplo cuando mueren estrellas supernovas emiten rayos cósmicos y gamma de muy alta energía”.

“La detección de las partículas es posible a través de los detectores Cherenkov, por eso se instalaron 300 tanques llenos de agua ultra pura. Las partículas viajan a la velocidad de la luz, entran al agua y se frena a un 30 por ciento, entonces emiten una luz azul y es así como se capta con los detectores en el fondo”.

“Cada tanque de agua recibe cerca de 80 mil señales por segundo, por ello el observatorio HAWC es el más poderoso de rayos gamma”, explicó el investigador del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)”.

Sandoval indicó que la luz de tan alta energía se produce en las regiones más violentas del universo, “porque son muchos los fenómenos muy violentos que ocurren y eso es lo que estamos estudiando acá desde México”.

Por debajo de los tanques de agua existen cables que llevan la información al cuarto de control y ahí se procesan electrónicamente las señales recibidas por las partículas, y es así como se analizan los 20 mil datos por segundo y se seleccionan cuáles sirven y cuáles no.

Señaló que el observatorio puede guardar un terabyte de disco (equivalente a 1 billón de bytes) cada día y almacenar esa información a la semana para trasladarlo al Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

De ahí, dijo, a través de fibra óptica se manda a la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, donde se ubica un segundo centro de cómputo y almacenamiento de datos para procesar toda la información.

Mencionó que con la potencia que cuentan el HAWC, es posible analizar un año de datos en un mes con la colaboración de los 120 investigadores de México y Estados Unidos, quienes tienen acceso a toda esta información.

Nos interesan los rayos gamma porque éstos viajan en línea recta desde donde se produjeron, aunque sean 500 millones de años luz de la Tierra”.

“En cambio, los rayos cósmicos son protones que los campos magnéticos los separan y con ello pierden completamente la noción de dónde venían, de tal manera que cuando llegan a la Tierra llegan muy uniformemente y no se puede determinar de qué galaxia llegó el rayo cósmico, en cambio con los rayos gamma sí se puede conocer su origen”.

Por su parte, Raúl Mújica, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), recordó parte de los pasos que se siguieron antes de llegar a la culminación de este observatorio.

En el año 2011 se otorgaron los permisos para la instalación del observatorio en el Parque Nacional Pico de Orizaba. Tardaron un año en preparar toda la plataforma y aplanando la tierra, porque en total el aparato abarca 30 mil metros cuadrados.

Desde el año 2012 se inició la instalación de los 300 detectores. Éstos, son tanques hechos de acero laminado de forma cilíndrica que tienen un diámetro de 7.3 metros y una altura de 4.5 metros.

Comentó que dichos cilindros son llenados con 55 mil 500 metros cúbicos de agua pura con muy bajos niveles de sales y minerales; esa agua es recolectada de forma natural y procesada para su purificación.

Colectar el agua, aplanar el terreno y construir los 300 detectores, minimizando el impacto en un ambiente tan cuidado como el del Parque Nacional Pico de Orizaba, fueron algunos de los retos de este nuevo observatorio”.

“La instalación de los detectores, control y desarrollo de los mismos es otro aspecto, y ahora, con la generación de datos, se tiene el reto de su almacenamiento y transporte”.

El también investigador del INAOE, Ibrahim Torres, recordó que el observatorio HAWC se localiza en el volcán Sierra Negra, coloso que tiene una edad de 460 mil años y que hospeda varios experimentos científicos que se benefician de su gran altitud y posición geográfica.

En 1997, esta cumbre fue elegida como la localización final del Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM); una década más tarde este mismo sitio fue elegido para ser el hogar del observatorio de rayos gamma HAWC.

HAWC tendrá un periodo de vida de 10 años, y se tiene el financiamiento asegurado de operaciones para cinco años, por lo que al cumplirse los primeros cuatro años se hará una revisión de cuáles son los logros científicos, de cuáles son las posibilidades de extenderlo.

Para los científicos e investigadores el futuro de la astronomía mexicana es luminoso, pues remarcaron que ahora en Puebla existen dos grandes proyectos funcionando en el volcán Sierra Negra y ambos dando grandes resultados, el primero es el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM) y el observatorio HAWC.

 

POB/GACC