Carentes de alma, de carácter y de convicción, apáticos y poco comprometidos. Entregados en la cancha y bailados por el rival, pasivos en la marca e inofensivos en el ataque. Desde la banca no hay respuestas, ni gritos, ni arengas y mucho menos regaños. Rostro serio e inexpresivo como su equipo en el campo de juego durante noventa minutos.

Febrero ha sido un mes fatídico para los Pumas de la UNAM, cuatro derrotas en fila sumando diez goles en contra y sólo uno a favor. Bailes espectaculares a manos de León, Tijuana y Tigres, derrota dolorosa ante América y dantescos episodios entre semana en la Copa MX.

El plantel no espanta a nadie y los extranjeros fichados mucho menos. Salvo el defensa Gerardo Alcoba que se parte la cara en cada partido como buen uruguayo, los demás han venido a vacacionar a la capital mexicana. Silvio Torales no ha jugado ni el cincuenta por ciento de lo que jugó con Nacional de Paraguay el pasado año donde disputó la final de Libertadores contra San Lorenzo de Almagro.

Jonathan Ramis acumula en siete años como profesional estadía en nueve equipos donde en ninguno se ha podido consolidar, su aporte a la ofensiva puma como su apellido, corto. Matías Britos dejó el talento y capacidad en León y Dante López pues eso, es Dante López.

Dejando a un lado su capacidad como estrategas, los últimos técnicos fueron cortados por la misma tijera, Mario Carrillo, Antonio Torres Servín, José Luis Trejo y Memo Vázquez no son precisamente tipos pasionales y efusivos en su forma de dirigir, ojo, esto no tiene nada que ver con su capacidad, pero en partidos como el del sábado en el “volcán” donde Tigres se daba un festín lo mínimo que se espera son gritos, arengas o regaños. Ninguna de las tres, tal vez la respuesta estaba en la banca contraria…como te extrañan en Ciudad Universitaria, Ricardo Ferretti.

Peor ofensiva del torneo con dieciséis goles recibidos en ocho partidos, entre los tres equipos más indisciplinados con veintidós tarjetas amarillas y tres rojas, de las peores ofensivas con sólo siete goles a favor en ocho encuentros y la última joya de la corona; SOTANERO general de la liga con la paupérrima suma de cinco puntos de veinticuatro en disputa. Para los que creen que a pesar de los resultados el equipo no juega mal, “estadística mata funcionamiento”.

A once años del título con Hugo, a seis del título con “Tuca”, a cuatro del título con Memo. Tan cerca y tan lejos de las ya viejas glorias universitarias, tan cerca y tan lejos de la identidad y mística forjadas por: Jaime Lozano, Bruno Marioni, Gonzalo Pineda, Dario Verón, Ailton Da Silva y por último por Paco Palencia. Tan cerca y tan lejos de reencontrarse con una filosofía de juego que tanto añoran sus aficionados.

A veces califican a liguilla, a veces no, cuando lo hacen son eliminados a las primeras de cambio y ahí se termina su semestre. Extranjeros de medio pelo, canteranos inflados, ingenieros que son directivos, horarios inadecuados para jugar futbol, torneos mediocres y a partir de julio nuevos problemas porcentuales.

La crisis de Pumas ha pasado de ser grave a ser crónica, empeoran luego mejoran pero no curan la enfermedad. No saben si ser “cabeza de ratón o cola de león”. El domingo ante Morelia se juntarán el hambre con las ganas de comer, último y antepenúltimo de la tabla, buen momento para despertar y mal momento para quedarse dormidos porque por lo pronto estos Pumas desde hace mucho, ya no rugen ni en defensa propia.

@tonysanchezcam

 

POB/GACC