reporteros2Para estar en el periodismo se necesita verdadera vocación, dedicación y pasión por el ejercicio profesional. Se requiere perseverancia para buscar respuestas a las preguntas, investigar y jamás perder “el espíritu” por la noticia.

Con el paso de los años, la evolución del periodismo ha sido notoria en la tecnología que ha llevado a la globalización de los medios; sin embargo, el ejercicio no ha cambiado demasiado e incluso, se ha deteriorado.

Estas son las reflexiones de dos reporteras poblanas. Una con una larga trayectoria y otra con solo unos meses en el oficio, que cuentan a Poblanerías en línea sus vivencias.

Los chicharitos

Pilar Bravo es una periodista con más de 40 años de experiencia. Cuando ella inició, Puebla no tenía una escuela donde se estudiara periodismo.

Formó parte de la generación que fundó la primera institución al respecto; pero los planes fracasaron por intereses ajenos a la educación de los nuevos reporteros.

No había escuelas de periodismo como hoy hay en casi todas las universidades; sin embargo, a pesar de que hoy las universidades ya la tienen, siguen partiendo de que la mejor enseñanza es la que te da el trabajo cotidiano. Así fue para nosotros".

Como reportera, Pilar necesitó al menos dos años para ganarse un lugar en el periódico Novedades.

Su oportunidad llegó en 1973. Había escrito textos por más de 24 meses, con la esperanza de que fueran publicados en alguna oportunidad.

En aquel tiempo, los practicantes eran llamados "chicharitos". Su tarea era llevar las hojas de los reporteros a las mesas de los jefes de información, ir por los refrescos y las tortas.

Un día llegó más temprano que de costumbre a la redacción y vio sus textos tirados en la basura. Decidió que buscaría otra opción; pero no lo hizo y un domingo, no había reportero de guardia. Recibió una llamada y con ella, la ocasión para demostrar su capacidad.

Pilar tuvo que cubrir un accidente ferroviario donde estaba involucrado un camión que transportaba personas y al intentar ganar el paso al tren, fue arrollado. Murieron todos los pasajeros.

Fue impactante, de verdad. Cuando tienes la sangre, ver los cuerpos desmembrados, el olor a quemado… Fue un camión con gente muy pobre de San Pablo del Monte que había sido arrasado por ganarle al tren. Se lo llevó y dejó una estela de muertos”

“Regresé rápido a la redacción. Me llevé la primera, la de ocho; entonces, al ver esa satisfacción te queda muy fresca y desde entonces te confirmas que quieres ser reportera".

Pura intuición

Elena Domínguez Serrano es una poblana recién egresada de la universidad. Lleva siete meses laborando como reportera y para ella, los primeros tres meses fueron los más difíciles.

Ha enfrentado barreras con el resto de los reporteros en la fuente informativa a la que fue enviada; no obstante, su vocación e instinto, le han permitido abrirse paso en esta profesión.

Los más difíciles yo creo que fueron los tres primeros meses, cuando no conoces a nadie, cuando nadie te ayuda… Nadie tiene confianza en quien eres, qué haces y demás".

reporteros3La experiencia de Elena fue parecida a la de Pilar. También comenzó en la redacción; pero en su caso, se trataba de un periódico digital y un día tuvo la oportunidad de salir a la calle como reportera.

No obstante, enfrentarse al mundo laboral fue muy distinto a lo que imaginó.

Yo no tenía experiencia, ni sabía cómo se movía todo esto. Fue por mera intuición… La primera dificultad es desconocer de lo que hablan en las entrevistas; aunque leas, no tienes el contexto de la noticia, de los tecnicismos, por todo lo que no sabes que existe”.

“Además, por tener poca experiencia, no obtienes lo que te piden e incluso a quienes pretendes entrevistar, te niegan una entrevista… Quizá porque no te conocen o porque el medio en el que trabajas es de poco renombre”.

Celos laborales

Al preguntarles si existe discriminación, ambas reporteras coinciden en que realmente lo que hay son “celos laborales”; especialmente, si alguien es asignado a cubrir las actividades de los gobiernos municipal o estatal.

En los periódicos imperaba la propiedad de fuentes, del espacio. (Los reporteros) eran muy celosos de sus fuentes de trabajo. No permitían chamacos, chamacas, como nos decían”.

“Por necedad, permanecimos; pero era casi imposible pensar que podías hacer a un lado al reportero, al redactor, para tener un lugar y no te decían en dónde estaban los errores. Era su manera en protegerse", señala Pilar Bravo.

Elena Domínguez por su parte, resalta que existe una “élite en los medios”, que es notoria cuando otros reporteros intentan acercarse a los funcionarios y ello dificulta el trabajo diario.

Un oficio deteriorado

Los años de experiencia han dejado una reflexión en Pilar Bravo: el periodismo en Puebla se ha deteriorado, porque no se investiga y no se explotan las herramientas que existen en la actualidad.

Debemos volver a la investigación. En los contenidos es donde tenemos la oportunidad de profundizar, de conocer nuestras fuentes".

Hoy se ha perdido ese gusto por las exclusivas. Hoy nos rolamos todo (SIC), como ahora se dice; pero creo que debemos ser más celosos de nuestro trabajo. Claro existen notas que todos deben llevar, pero otras no y eso se ha perdido”.

Pilar Bravo también se pronuncia por fomentar el periodismo especializado; porque, asegura, es una opción que dará la oportunidad de explotar el conocimiento de los periodistas. “No somos todólogos”.

 

POB/GACC