La tragedia de deuda que vive Grecia ha hecho voltear las miradas a países más grandes de la zona euro, como Italia, que ha incrementado con fuerza su deuda pública como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) aún después de la crisis que enfrentó hace tres años.

Al cierre de 2014, los pasivos de Italia representaban 132.1% del PIB, desde el 128.5% en 2013 y 123.1% en 2012, según las cifras más recientes de la Eurostat. El que más preocupa en Europa no es Grecia, es Italia, por el tamaño del mercado de deuda. Es un país que no crece, tiene partidos políticos que quieren separar partes de Italia, si el problema llega, podría ser mucho más serio, esto es un riesgo.

Italia creció 0.3% a tasa anual entre enero y marzo pasados, luego de un trimestre previo de nulo crecimiento y otros tres trimestres de recesión. No obstante, el país es la tercera economía más importante del bloque monetario (sin contar a Reino Unido), solo después de Francia y Alemania, de ahí la importancia de su deuda.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió que el bajo crecimiento económico junto con los déficit presupuestarios persistentes han mantenido la relación deuda-PIB de Italia en uno de los niveles más altos en el grupo.

La acción del Banco Central Europeo (BCE) ha sido determinante en el mantenimiento de la confianza del mercado en la deuda italiana, pero el sentimiento del mercado podría volverse en contra de Italia, con su historia de bajo crecimiento y alta deuda, especialmente en ausencia de otras medidas para sostener la demanda agregada de la zona del euro.

Si Italia sigue estancada en 2015 y 2016, la relación deuda-PIB se dirige hacia el 150%. El problema no es el número, si no la tendencia y además, a diferencia de países más endeudados como Japón, Italia no tiene un Banco Central propio. El crecimiento del PIB per cápita ha sido peor que el de Japón desde 2000. Además, su facilidad de hacer negocios es peor que la de Ruanda, según el Doing Business del Banco Mundial y tiene una demografía pobre, con una baja tasa de natalidad con solo nueve nacimientos por cada 1,000 habitantes (en comparación de 12 en el Reino Unido y Francia, y 11 en España).

Las perspectivas para 2015 son objetivamente más brillantes con una situación política en estabilización. Una vez que Italia comience a recuperarse aumentará la recaudación y la Unión Europea y la zona euro le exigirán que comience a disminuir el gasto.

La OCDE advirtió que para que Italia logre reducir su deuda será esencial evitar repetir los errores del pasado y mantener el equilibrio presupuestario.

 

 

 

POB/IIAL