El peso mexicano se enfrenta a nuevas condiciones mundiales de astringencia monetaria que amenazan con provocar una reversión de los flujos de capital y llevar al tipo de cambio interbancario hasta 17.50 pesos en el corto plazo. Ello significa que el billete verde se vendería en 17.75 pesos en bancos y casas de cambio.

Entre 2008 y 2012, cerca de 400,000 millones de dólares (mdd) entraron a los mercados de China, Brasil, México, Turquía, Indonesia e India, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) debido al mayor atractivo que representaban porque Estados Unidos mantenía su tasa de interés en prácticamente cero. Esta tendencia está a punto de cambiar si se cumple el consenso de los analistas que esperan un ajuste en las tasas de interés de Estados Unidos este mismo año.

México ya no es tan interesante. Después de 2008 fue un buen lugar de resguardo y será importante ver las medidas que va a tomar Banxico para mantener a los capitales extranjeros, porque si no eleva la tasa de interés, nos vamos a ver afectados y más con el panorama para 2016 y es que en los últimos días ha habido una depreciación del peso que no va muy acorde a lo que ha sucedido con el dólar a nivel global y eso es preocupante, por lo que en el corto plazo, el tipo de cambio spot subiría a 17.50 pesos.

El índice dólar, que mide el comportamiento de la divisa estadounidense frente a una cesta de seis de las monedas más importes, perdió cerca de 1% en una semana, el peso se depreció 2% en el mismo lapso.

En el Chicago Mercantil Exchange (CME), la moneda mexicana se mantiene como la tercera más operada, tan solo después del yen y el euro. Los especuladores apuestan a que el tipo de cambio llegue a los 17.5039 pesos por dólar en el contrato para entrega en septiembre.

El tipo de cambio aún mantiene una tendencia a la alza a pesar de los últimos ajustes, se cree que este año seguirá a la alza hasta alcanzarlos 17.52 pesos por dólar como consecuencia en los cambios de inversión, dejando pesos y tomando dólares.

El ambiente local tampoco ayuda al peso, ya que las reformas no han tenido el impacto que se esperaba. La caída de los precios del petróleo se ha acelerado y se encamina a caer más con el regreso de Irán al mercado.

El precio de la mezcla mexicana, principal fuente de ingresos públicos, opera en mínimos de cuatro meses, alrededor de los 46 dólares por barril, cuando el consenso del mercado esperaba que se estabilizara en los 55 dólares.

No obstante, no hay expectativas de un mayor crecimiento económico, por lo menos en el corto plazo, e inclusive con el modesto crecimiento no ayudaría al tipo de cambio, que está simplemente determinado por la oferta y la demanda.

Si la volatilidad empeora, el pánico del mercado puede forzar a alzas precipitadas de la tasa de interés por parte de Banxico y el nivel consistente el tipo de cambio con la nueva realidad debe ser de  17 unidades por dólar.

 

POB/IIAL