Cuando en 2008 la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) llevó su tasa de interés de referencia a cerca de cero, generó un debate sobre los riesgos de quedar sin más espacio para rebajarlas y por las burbujas financieras que eso podría generar.

Seis años después hay pocas burbujas a la vista, pero un nuevo riesgo: que el nivel cero se haya convertido en la práctica en un ancla para las tasas de interés que le cuesta a la Fed más trabajo de lo esperado para levantarla.

Tres grandes bancos centrales han llegado al límite cero: la Fed, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón. Ninguno ha podido salir de esa zona con éxito y el BCE incluso, considera ampliar su programa de impresión de dinero.

Si bien los funcionarios de la Fed insisten en que Estados Unidos puede y se alejará del resto del grupo con un alza de tasas, su más reciente decisión vino acompañada de la cautela por un nuevo efecto mariposa en la economía, en que una sacudida en los mercados chinos puede endurecer las condiciones financieras en Estados Unidos y cambiar el curso de acción de la Fed.

Es una situación que puede dejar a la Fed varada a la espera de que toda la economía mundial esté creciendo en sincronía y sin riesgos en el horizonte.

Puede haber un mercado laboral flojo y no haberse cumplido el objetivo de inflación, pero ¿dónde está escrito que todo tiene que alinearse para que comiences a levantar las medidas de emergencia? Esas condiciones nunca se van a cumplir a cabalidad. La economía es cosa del demonio. La decisión de postergar otra vez el alza de tasas es el comienzo del establecimiento de la idea en la Fed de que un exceso mundial de capacidad está teniendo un mayor papel en determinar los salarios y los precios en el país.

En su conferencia de prensa, la presidenta de la Fed, Janet Yellen, se refirió en repetidas ocasiones a los eventos globales que han afectado a la economía de Estados Unidos, minando la inflación y amenazando al crecimiento económico. Durante gran parte del año pasado los funcionarios de la Fed dijeron que esperaban que esos factores, desde bajos precios del petróleo a una fortaleza del dólar y ahora la debilidad de China, se desvanecieran y permitieran una aceleración de la inflación y alzas de salarios en línea con la caída del desempleo.

Sin embargo, las últimas proyecciones económicas de los funcionarios de la Fed ponen ese momento en un futuro aún más lejano, sin expectativas de que la inflación alcance la meta del 2% hasta el 2018, pese a que se espera que el desempleo alcance 4.8%.

Yellen aún confía en que la mecánica fundamental de la economía se manifestará eventualmente y habrá una mayor inflación, pero el banco central parece tener menos certeza que nunca sobre cuándo puede ocurrir eso.

Tras la decisión de la Fed, ¿habrá tasas cero para siempre?

@felipealave

 

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