¡Osú! Os lo escribo subrayado y lo comento en voz alta, que este 2016 habrá proyectos y movimientos harto interesantes que dejarán boquiabiertos a gañanes y pendencieros; emisarios del pasado que han querido y pretendido enturbiar la gestión de “El Jefe”.

No es casual que El Yon y el Niño de Oro estén mordiendo el polvo, el uno despedido y el otro que aunque insista no pisará el suelo de mi Casona, los saldos están cubiertos y os puedo decir, gracias a las investigaciones sesudas y laberinticas de Elba Jinón, que se ha distinguido en conseguir información aprovechando su asombroso y evidente poder de convencimiento y una labia que sorprende a cuanto monigote se le para enfrente, que fueron 72 millones de razones por las cuales El Yon no encontrará acomodo en varios años, aunque se haya convertido en el héroe feisbuquero por “atender asuntos personales”.

¡Jolines! Como dicen por acá en la tierra del camote, introduzco una pertinente aclaración, “Si chucha cómo no”, ora resulta que El Yon es el chamaco chicho de la película gacha. Ahí si gracias al equipo comandado por Elba Jinón, compuesto por varios monigotes de altos vuelos, que además calzan grande y ancho, pudimos descubrir sus felonías. El equipo estuvo formado por Elber González, Zacarías Blanco de la Vara, El Pelón Rosas y Benito Camelo, pura primera división, a quienes convenció como ella sabe hacerlo y tan felices trabajaron juntos que ahora se consideran hermanos.

¡Rediéz! que hice gala de poder de convencimiento, senté a La Tía Justa del Prieto y a Elba Jinón, para negociar y atender las 16 unidades en que habrá recambio y la negociación resultó de maravilla, han hecho las paces, juraron trabajar como un solo equipo en aras de potenciar la gestión de “El Jefe” y se pusieron las pilas y a trabajar.

Aún cuando vienen los cambios fuertes que en mi siguiente entrega de este mi Diario habré de referir, los dos equipos que no se pueden ver ni en pintura, hicieron mutis y a trabajar. Os habré de platicar también sobre las dos magnas obras que ya estamos trabajando para beneficio de los integrantes de la manada.

¡Abúr!