¡Osú! que cada vez que los tres patios de mi Casona empiezan a moverse me veo en la necesidad de abandonar mi retiro. Habráse visto, que una nueva colaboradora, nunca antes asomada por estos lares, me ha pasado la información.

¡Rediéz! Os lo cuento, se trata de Devora Testa, de gustos exquisitos y un gran apetito, me ha transmitido la noticia: son 16 trincheras en las cuales se abrirán las hostilidades por la sucesión en las direcciones de las Unidades Académicas.

De gustos refinados, se hace acompañar por Elba Jinon, a la cual tampoco conocía, pero cuya belleza y atractivo me seduce cada vez que la veo y disfruto cuando posa su mirada en mi.

¡Hostia! Las dos, hacen gala de información y me cuentan que que las disputas serán en serio, que ya se han formado grupos y levantado la mano candidatos, quesque para imitar allá afuera a los broncos y los mansos, se hacen llamar “independientes”, que no están ni con dios ni con el diablo, y que ellas solas, con la colaboración de un renovado grupo integrado por Yosela Roso y Sipuja Sekeja me habrán de surtir de información pronta y expedita.

Por ahora, el avance lento e inicial, es que la disputa es por parte de los dos grupos que pretenden manejar cada uno de los procesos: uno desde la Secretaría General y otro desde la Coordinación del Gabinete. Los dos hacen gala de mecanismos políticos diferentes, aunque ambos estén posicionados, siempre serán como el agua y el aceite.

Pero hay que darle tiempo al tiempo

Que no se fue, lo fueron…

¡Jolines y rejolines! Iván Tresquetecho, soberbio y presumido, como siempre, no soportó la irrupción de las nuevas informantes y se alió a Tiro Zepeda Urrea para investigar las razones por las que el tal Jon, así llamado en los últimos años, pero con una larga trayectoria como Jonathan, renunció al CCU, dizque para “atender asuntos personales”.

Niguas de pata descalza, ningún asunto personal lo reclamó, eso dicen las malas lenguas. Quesque la realidad es que la auditoría practicada al CCU y a la administración del Jon, en noviembre pasado reveló que “los asuntos personales”, eran un buen motivo y pretexto, y requerían una atención urgente y que era necesario, por voluntad propia, presentar su renuncia y descansar un año sabático…

¡Abúr!

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