El parásito Giardia intestinalis puede afectar el desarrollo físico e intelectual del niño, ya que se aloja en el intestino, impide una buena absorción de nutrientes y toma los que el pequeño ingiere.

Este parásito se alimenta del zinc, que es vital para una buena conexión neuronal, que permite al cerebro almacenar información y aprender, dijo Martha Ponce Macotela, jefa del Laboratorio de Parasitología Experimental del Instituto Nacional de Pediatría.

La deficiencia del zinc, hace que los niños aprendan menos porque el parásito toma el micronutriente que requiere para sus proteínas variables de superficie, dijo la especialista.

La presencia de Giardia intestinalis es más común en niños y en una fase crónica causa más daño porque están en crecimiento y desarrollo.

Ponce Macotela explicó que el parásito se encuentra en dos formas, uno es el trofozito, que tiene forma de pera y produce daño en el intestino. El otro es un quiste que encapsula al trofozoíto y es resistente al ambiente.

El organismo microscópico se encuentra en animales domésticos como perros y gatos. Además en animales de granja como puercos, vacas y ovejas, así como en ratas y mamíferos marinos.

Algunas cepas de este parásito son resistentes a los fármacos y el paciente debe recibir más de un medicamento desparasitante. Se recomienda acudir al médico para que cerciore la presencia de Giardia, mediante un análisis de muestra fecal y dé la dosis necesaria para eliminar al parásito, dijo  Ponce Macotela.

Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño; desinfectar las frutas y las verduras y hervir el agua de beber, son algunas medidas para evitar su contagio.

 

 

POB/LFJ