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La Organización American Friends Service Committee (AFSC), explicó que la venta de armas de Estados Unidos a México, junto a una falta de control sobre el uso y fin del armamento, provoca un aumento a las violaciones a derechos humanos y homicidios en el país.

John Lindsay-Poland, coordinador de Paz de la organización, señaló que las ventas de armas de Gobierno a Gobierno deberían de culminar y explicó no se debe armar a un país que “tiene tanto violaciones como infiltración del crimen organizado”.

La ONG realizó una visita a México que duró 15 días, donde comprobó la relación que existe entre la ayuda militar, la compra de armas de los Estados Unidos a México y un aumento en el crimen.

Señaló, que desde el 2006, cuando inició la llamada guerra contra las drogas por el gobierno de Felipe Calderón, se estableció una relación proporcional entre el número de muertos y el comercio de armas, en específico, entre 2009 y 2010, el volumen de negocio total de armas ascendió a 2.304 millones de pesos (1.200 millones de dólares) y los muertos superaron la cifra de 25,000.

Además, el coordinador indicó que no solo se comercian armas de fuego individuales, también instrumentos de defensa “más poderosos”, como helicópteros, por lo que las empresas de los Estados Unidos han sacado beneficio de las armas, en algo que forma parte de la política frontal del país norteamericano.

Lindsay-Poland también habló del caso Ayotzinapa, el cual describió como una prueba de la corrupción de ciertas fuerzas de seguridad en México y de cómo el armamento en malas manos es doblemente peligroso.

La ONG visitó la escuela de maestros de Ayotzinapa así como otros puntos del estado de Guerrero, donde comprobó que existe “poca transparencia” sobre el uso de las armas y el equipo utilizado por la cooperación militar con los Estados Unidos.

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