Capilla del Rosario: «la octava maravilla del mundo»

La Capilla de Rosario se encuentra en el Convento de Santo Domingo y data de abril de 1690.

La Capilla de Rosario se encuentra en el Convento de Santo Domingo y data de abril de 1690.

Tardaron cuarenta años en construirla y está decorada con yeserías cubiertas con hoja de oro, por ser este un material incorrupto que refleja la luz.

Acompañando la decoración, esta representación del barroco en México, tiene seis pinturas de José Rodríguez Carnero que representan los misterios gozosos del Rosario.

Por su hermosura se le llamó “la Octava Maravilla del Nuevo Mundo”; en la Capilla del Rosario se encuentra una armonía perfecta entre el símbolo y la forma.

Decoración simbólica

En toda obra de arte religioso el artista expresa un símbolo; el creador del discurso simbólico de la Capilla del Rosario fue Fray Agustín Hernández. Según refiere Francisco de la Maza “solamente con cultura teológica es posible descifrarlo”.

La explicación más simple comienza con tres bóvedas que representan las tres virtudes teologales: la Fe (una doncella con cruz y cáliz), la Esperanza (una doncella con un áncora) y la Caridad (una madre con dos niños).

Estas virtudes llevan hacia una Virgen Coronada, que hace eje con las bóvedas de las virtudes, siendo la representación de la Gracia Divina; ella es la raíz y los frutos representan los siete dones del Espíritu Santo.

Y prosigue De la Maza:

Después de creer, esperar, amar, estar en gracia y haber podido obtener los dones esenciales, llegamos a la suprema sabiduría representada por el Espíritu Santo, la paloma blanca, en el centro de la cúpula.

Los elementos secundarios también tienen su función: los pelícanos simbolizan a Cristo; los ángeles, la alabanza; los pájaros, la música y las flores. Incluso se hallan en la nave dos sirenas en alusión sutil a los peligros que en el mar enfrentan los navegantes, cuya protectora es precisamente la Virgen del Rosario.

 

POB/LFJ