De los linchamientos o intentos de linchamiento registrados en Puebla -de 2006 a 2016- 98% ocurrieron en municipios pobres, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Algunos de los municipios más mortíferos, como son Chichiquila y Ajalpan, tienen los peores Índices de Desarrollo Humano que elabora la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

De acuerdo al estudio “Linchamientos en México: recuento de un periodo largo (1988-2014)”, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), es en un contexto de pobreza y de incapacidad de las autoridades para cumplir con sus funciones donde más se da el fenómeno de los linchamientos.

Foto: Agencia Enfoque

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La pobreza urbana y la inseguridad también han repercutido para que haya linchamientos en la ciudad de Puebla; en la última década suman casos, principalmente en sitios abandonados por el Estado, como las juntas auxiliares y colonias populares.

La Resurrección es el ejemplo más notable, allí se intentaron linchar a dos ladrones, uno en 2010 y otro en 2015, debido a que la policía municipal no responde al llamado de los pobladores y los delincuentes se aprovechan de esta situación.

Pobreza genera violencia

En un recuento hemerográfico y a través de videos, Poblanerías en línea contó 99 linchamientos o intentos de linchamiento de 2006 a lo que va de 2016. El último caso ocurrió el viernes 2 de diciembre en Aljojuca, donde más de 600 pobladores quisieron tomar por la fuerza a dos presuntos ladrones para lincharlos.

Con excepción de Puebla, en todos los municipios donde ocurrieron linchamientos más de la mitad de la población vive en pobreza, esto de acuerdo a cifras de Coneval de 2010.

Pobreza en municipios con linchamientos


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En Chichiquila, donde murieron dos personas linchadas, 92.3% de la población vive en pobreza y 57.1%, en pobreza extrema. Ajalpan, donde en 2015 quemaron vivos a dos encuestadores, ocho de cada diez pobladores viven en pobreza y dos de cada cinco en pobreza extrema.

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En el estudio “Linchamientos en México: recuento de un periodo largo (1988-2014)” se explica que los linchamientos se dan en un contexto de ausencia de la autoridad y pobreza, de hecho se detectó que la mayoría de eventos ocurre en las regiones más pobres del país: el centro y sur.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), señala que los lugares donde hay más pobreza son más susceptibles a padecer violencia; mientras sitios donde hay crecimiento económico, mejor distribución del ingreso y mayor transparencia la violencia es menor.

Juntas auxiliares, zonas de riesgo

Los linchamientos no solo han ocurrido en el interior del estado. En la ciudad de Puebla acontecieron ocho eventos en la última década. La mayoría –cinco- ocurrió en juntas auxiliares, aunque también pasaron en colonias populares, como la Rivera Anaya y Lomas de San Miguel.

Según el “Análisis de la pobreza urbana en el municipio de Puebla 2000-2015”, que se publicó en la Revista Contribuciones a las Ciencias Sociales en julio de 2016, 80% de las 732,154 personas pobres en el municipio vive en la periferia, sobre todo en predios ejidales, los cuales se encuentran en las juntas auxiliares. Es decir, ocho de cada diez poblanos pobres viven en juntas auxiliares.

Foto: Agencia Enfoque

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A pesar de que la principal carencia de los habitantes del municipio es la vivienda y con ella los servicios públicos, el análisis de José Manuel Medel Sánchez y Francisco José Rodríguez Escobedo dice que los gobiernos estatal y municipal se han esforzado solo por mover los indicadores de educación y salud. Entonces en Puebla hay juntas auxiliares llenas de pobres que no reciben atención.

Si a esto se agrega el factor de la inseguridad que aqueja a las comunidades desde la reforma a la Ley Orgánica Municipal de 2013, porque no pueden contar con policías comunitarias, los linchamientos surgen de forma constante.

En La Resurrección se han presentado dos intentos de linchamiento, uno en 2010 y otro en 2015; en ambos casos se trató de presuntos ladrones. 85% de los linchamientos surgieron por actos delincuenciales, principalmente robo.

De acuerdo a un sondeo realizado por este medio, de seis comercios que se visitaron cinco sufrieron robos o intentos de robo en el último año. La semana pasada también hubo un intento de rapto de una menor.

Un vecino, quien prefirió guardar el anonimato, dijo que la gente está molesta por la inseguridad y por eso cuando agarran a un ladrón lo quieren linchar.

Ha subido o ha venido mucha gente de la colonia que vienen a robar por acá, en las tiendas, en las casas particulares (…) Entonces a veces los agarran y los quieren linchar, pero definitivamente no se hace nada por la inseguridad que hay”, sostuvo.

A la inseguridad se suma la pobreza, datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) establecen que una de cada diez casas en la junta auxiliar no tiene agua potable, 55% de la población no tiene acceso a los servicios de salud públicos y, a pesar de estar a 45 minutos del centro de Puebla, hay 3,341 personas analfabetas.

Ciudadanos asumen seguridad

Los habitantes de La Resurrección reconocen su molestia, tienen identificada una banda dedicada al robo con violencia y las autoridades no hacen nada por detener a sus integrantes. Si llaman para pedir ayuda, ésta llega cuando los ladrones ya se fugaron o simplemente no llega.

Hace unas semanas, los pobladores detuvieron a dos ladrones, llamaron a la policía municipal pero los agentes no llegaron y los tuvieron que soltar.

Foto: Agencia Enfoque

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No todos los delincuentes corren con la misma suerte. Un poblador contó que en octubre de 2015 una señora descubrió a un desconocido entrando a la casa de sus vecinos, los alertó, la gente se juntó y persiguió al ladrón por un kilómetro. Cuando lo agarraron lo golpearon, ya no querían entregarlo a las autoridades.

El ciudadano contó -además- que en septiembre ocurrieron asaltos todos los días en la comunidad, por ello decidieron organizarse y con la asesoría de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal implementaron el programa vecino vigilante en la mayoría de colonias.

A partir de ese momento, se crearon redes de vecinos que se avisan de manera telefónica si hay algún transeúnte o vehículo sospechoso, también se compraron botones de pánico para que los comerciantes los activen si son víctimas de robo.

Otras acciones que realizan son la vigilancia nocturna en puntos estratégicos, los rondines por parte de un grupo comisionado y las revisiones de vehículos.

La investigación de la UAM vincula los linchamientos con otro fenómeno social llamado “vigilantismo”, que son grupos organizados por parte de la sociedad civil para detener a quienes generan inseguridad, esto “frente a la desconfianza en la policía y el sistema de justicia”.

Sin embargo, señala que si bien los vigilantes desempeñan una función “útil y necesaria para la comunidad”, podrían excederse ejecutando a los detenidos sin mediar juicio o permitir que se defiendan.

POB/LFJ