Arquitectura de la Casa de Alfeñique, una dulce fachada

La Casa de Alfeñique situada en la esquina de la 6 norte número 400, fue llamada así por su fachada decorada que parece estar hecha de dulce de alfeñique.

En 1790, la Casa de Alfeñique situada en la esquina de la 6 norte número 400, fue llamada así por su fachada decorada que parece estar hecha de dulce de alfeñique, una pasta azucarada de almendras.

Esta Casa fue construida por Antonio Santamaría de Incháurriegui, Maestro Mayor de Arquitectura y Agrimensor titulado y recibido en la Real Academia de San Carlos, por encargo del Maestro herrero Juan Ignacio Morales, abuelo del célebre pintor Francisco Morales.

La leyenda sobre la Casa de Alfeñique cuenta que Juan Ignacio Morales mandó a construir la casona para su prometida, quien había puesto como condición para desposarse, que él debía construirle “una casa de dulce”.

Se dice que el enamorado gastó 14,900 pesos en oro, que poco significaron para conseguir  su objetivo, y concluyó la casona con una dulce fachada.

Arquitectura en la fachada

La Casa presenta un aspecto de ornato llamativo y recargado. Por su ubicación en esquina, tiene dos fachadas cubiertas de azulejos y ladrillos rojos balanceados en su distribución de puertas y balcones.

casa-de-alfenique-1Un artículo escrito por Rafael Ibáñez Guadalajara, describe la Casa de Alfeñique como una casa lujosa, amplia y ornamentada que pertenecía a personas influyentes o familias ricas.

Originalmente, la fachada que mira al oriente tenía puertas que daban a la calle y comunicaban a cuartos separados que eran ocupados por los artesanos. Estos cuartos, que tenían la característica de servir de comercio en la parte baja, mientras que en la parte alta se encontraba una habitación, fueron denominados accesorios de plato y taza.

Las dos fachadas de la Casa de Alfeñique están revestidas de petatillo en combinación con azulejos. Los balcones están hechos de antepechos, una especie de piedra de cantería.

Los techos de los balcones tienen, a manera de colgantes, molduras hechas de un material llamado pegostre.

Sobre las ventanas superiores hay inscripciones de carácter religioso, las cinco ventanas de la calle ostentan los nombres de Ana, Antonio, María, Jesús y Joaquín.

Por otro lado el Dr. Manuel Toussaint exhalta el ornato de la Casa de Alfeñique y afirma que es el principal mérito de la mansión.

El ornato que se halla sobriamente concentrado, que es nulo en la parte inferior y va ascendiendo lentamente, va aligerando cada piso, hasta llegar a la voluptuosidad de la cornisa, esa línea ondulada que parece mecerse en las nubes”.

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POB/LFJ