En 1985, National Geographic publicó en su portada la foto de una niña afgana, una imagen emblemática de la huida de miles de afganos de la guerra.

El fotógrafo Steve McCurry fue quien hizo famosa a Sharbat Gula, una niña de solo 10 años que se refugiaba en un campamento cerca de Pershawar.

Gula, no vio la fotografía y creció sin saber como se convertía en una portada icónica de la revista estadounidense, sus ojos verdes le dieron la vuelta al mundo.

Ella fue la razón por la que muchos refugiados empezaron a recibir ayuda.

 Foto: National Geographic

Foto: National Geographic

Su historia

En entrevista con BBC -el primer medio de comunicación con el que Sharbat Gula habla desde el 2002- compartió su historia:

Huérfana de madre desde los ochos años, pidió refugió en Pakistán junto con su padre y sus cinco hermanos, ahí vivió por 35 años, al igual que cientos de personas que abandonaron su hogar.

 

El mes de octubre de 2016, fue detenida y deportada por haber obtenido su documentación de manera ilegal.

Pasó 15 días en prisión cumpliendo su pena, una semana en la cárcel y otra en el hospital enferma de hepatitis C.

El gobierno de Pakistán se dio cuenta del error y ofreció a Gula que se quedará, ella rechazó la oferta.

Actualmente, vive sola con sus cuatros hijos, pues su esposo con el que se casó a los 13 años, Rahmat Gul murió de hepatitis C hace cinco años.

Su hija mayor repitió la historia, también fue diagnosticada hace tres años y murió, dejando a su bebé de dos meses.

Al regresar a Afganistán, el presidente Ashraf Ghani recibió a Gula y a su familia, el gobierno le prometió apoyo financiero y una casa. Habrá que esperar a que cumplan sus promesas.

La «niña afgana» de National Geographic tiene planes en su futuro, pues quiere crear una organización de caridad para ayudar a los pobres, huérfanos y viudas.

POB/FOL