A río revuelto, ganancia de pescadores, reza el refrán que aplica para el panorama político actual de la Puebla de los Ángeles y de los mortales, rumbo a la definición que habrá de suceder irremediablemente en el 2018.

Y vaya que sí, el Centro Virtual Cervantes explica el refrán y le da sentido de la siguiente manera: “Del mismo modo que aparece más pesca cuando las aguas de un río se revuelven, en las situaciones confusas o cuando se producen cambios o desavenencias, hay quienes sacan beneficio aprovechando tales circunstancias.”

Suficiente para explicar y entender las razones del revuelo mediático que causan los prolegómenos de la elección del 2018.

Y son cuando menos diez los personajes dedicados a la política, que de alguna manera, dependiendo cada uno de su estilo, han mostrado querencia y ánimo por ser aspirantes amparados bajo siglas a ocupar la silla de los cerros.

Enrique Doger, Javier López Zavala, Juan Carlos Lastiri, José Chedraui, son, hasta ahora, militantes del PRI que están en la lancha y con el anzuelo preparado. Por el PAN, Martha Erika Alonso, Eduardo Rivera, han lanzado su red para ver que pescan. Los aspirantes por Morena, Fernando Manzanilla, Rodrigo Abdala y José Juan Espinosa están prestos con sus respectivos arpones. Y en solitario, Miguel Barbosa Huerta por el PRD todavía está en los prolegómenos.

Los diez han procurado sus mejores arreos y sus distintas estrategias. Unos en balsa, otros en lancha, hay quienes en canoas y, por supuesto, no faltan quienes procuran la pesca en yate.

Todos van por la pieza mayor, pulpo, tiburón o ballena.

Pero la mayoría se consuela sabiendo que su actividad les dará cuando menos una mojarra o un charal.

Así es la pesca.

Así es la política.

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