En el estado de Puebla se encuentran tres monasterios construidos en el siglo XVI. Se ubican en los municipios de Huejotzingo, Calpan y Tochimilco.

Estos monasterios fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1994.

Huejotzingo

Este poblado fue fundado por los olmecas-xicalancas, tuvo su época dorada en los siglos XIII y XIV. Se cree que a la llegada de los españoles, el Señorío de Huejotzingo se unió a ellos para combatir contra México-Tenochtitlan.

En 1524, los frailes franciscanos edificaron un convento en Huejotzingo, cuando la ciudad se hallaba todavía en un lugar aislado por honda barrancas; hoy este lugar es conocido como San Juan Loma.

En 1529, Huejotzingo se trasladó al sitio que hoy ocupa y aquel primer convento fue demolido para hacer otro con sus piedras, que tampoco sobrevivió.

Foto: Agencia Enfoque

Así, el convento de San Miguel es el tercero en ser construido por los franciscanos, entre 1544 y 1570, bajo la dirección de Fray Juan de Alameda.

En su exterior, el templo presenta una mezcla de plateresco y mudéjar. El primer estilo se expresa en el contraste de amplios espacios lisos con reducidos espacios ornamentados, como sucede en la fachada lateral, cuya puerta rodea una prolija decoración de hojas y cardos. El segundo se manifiesta, sobre todo en la forma conopial del arco de la puerta mayor.

Dentro del convento está el retablo central, uno de los pocos del siglo XVI que se conservan en México, obra del artista español Simón Pereyns.

También destaca el pétreo decorado de la puerta de la sacristía, que forma una malla cuajada de flores.

El ex convento acoge en su interior el Museo de la Evangelización, a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En la sala de profundis hay una célebre pintura al fresco, con las figuras de los primeros 12 franciscanos que llegaron a la Nueva España en 1524, encabezados por fray Martín de Valencia.

En el atrio de la iglesia se puede detener a observar las capillas posas, construidas hacia 1550; se llaman así por servir para posar al Santísimo en las procesiones, aunque también se utilizaban como capillas de indios.

En su decorado son notorios dos emblemas franciscanos: el escudo de las cinco llegadas del Señor y el cordón rematado por flecos, símbolo del lazo con que se ató a Cristo para ser azotado y de los votos de la orden que son: pobreza, obediencia y castidad.

 

 

Calpan

A tan solo 34 kilómetros de la ciudad de Puebla, se ubica el municipio de Calpan.

Esta población es famosa por el templo franciscano de San Andrés, edificado en el año de 1548, considerado un baluarte de la arquitectura colonial por su iconografía de sus capillas posas.

Al costado izquierdo del templo está la primera capilla posa, dedicada a la Virgen María; las figuras que ostentan en sus tres lados libres se refieren a los temas de la Asunción, la Anunciación y los Siete Dolores.

Foto: Agencia Enfoque

La cuarta capilla posa, está dedicada a San Juan Evangelista; está ubicada a la derecha de la fachada, con las figuras de Dios Padre, evangelistas en medallones y un ángel. A los costados tiene los escudos franciscanos rodeados de monogramas y ángeles.

En la esquina derecha se halla la tercera posa, dedicada a San Miguel, quien aparece en un panel con el demonio a sus pies, flanqueado por los arcángeles Gabriel y Rafael; en la otra cara figura el Juicio Final, con Cristo, la Virgen María, San Juan Bautista y seis hombres saliendo de sus tumbas para ser juzgados.

Las escenas fueron tomadas de distintos grabados o impresos; por ejemplo, la de la Virgen de los Siete Dolores es de un libro francés de 1532 y las del Juicio Final provienen de la Crónica de Nuremberg de 1493.

Estas capillas están talladas en piedra con tal maestría que un especialista como George Kubler, historiador de Arte, afirmó que "en ningún otro monumento del siglo XVI en México hay una decoración tan elaborada de escenas de relieve, como en estas capillas".

 

Tochimilco

El municipio de Tochimilco está a poco más de 50 kilómetros de la ciudad de Puebla y al igual que en Calpan, el atractivo más destacado de este lugar es un convento franciscano dedicado a la Virgen de la Asunción.

Fue fundado por Fray Diego de Olarte y se construyó en dos etapas, la primera de 1530 a 1540, y la segunda de 1590 a 1600. El atrio está rodeado por una muralla terminada en almenas que dan la impresión de fortaleza.

Tiene dos elementos que lo diferencian de la mayoría de las iglesias de la época: sus contrafuertes y la disposición diagonal del contrafuerte norte que contrasta con la de su torre paralela a la fachada.

La fachada es sobria y cuenta con una capilla abierta, torre y espadaña; la portada principal está diseñada con elementos renacentistas y flanqueados por columnas delgadas y el claustro tiene columnas y arcos rebajados, una fuente central y restos de decoraciones mulares en color rojo.

El templo es de una nave con testero plano y bóvedas de nervadura gótica.

La capilla abierta está sobre la portería, es de un solo arco y hay un púlpito en la base de la torre.


 

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