En la Puebla del Siglo XVII, había una mujer devota del Cristo de la Caída, mejor conocido en la actualidad como “El Señor de las Maravillas”.

La poblana, fiel religiosa, acostumbraba visitar todos los días el templo de Santa Mónica y llevar flores a la imagen, a la que pedía por su esposo, quien permanecía encerrado en la cárcel de San Juan de Dios.

Dice la leyenda que en una de las visitas a su marido, la mujer conoció a otro interno. Era un hombre solitario y por esa razón, decidió que a partir de ese momento, no sólo llevaría comida para su marido cuando fuera a la prisión.

Así lo hizo hasta que un día, su marido fue liberado; pero esta poblana había resuelto que no dejaría de visitar al otro recluso… Con el tiempo, el esposo comenzó a desconfiar ante las constantes ausencias de su mujer y sospechó que ella era infiel.

Él tomó entonces un puñal e interceptó a la mujer en una de las visitas. –¡¿Qué llevas en el canasto?!– preguntó el hombre. –Llevo maravillas para el Señor de la Caída– respondió su esposa.

Al abrir su canasta, la pareja encontró que la comida efectivamente se había convertido en flores y ante tal milagro, la mujer se arrepintió de haber mentido y explicó a su esposo la situación real.

Ambos estaban conmovidos por lo que había pasado y ofrecieron las maravillas ante el Cristo de la Caída, y se dice que esta fue una de las razones por las que ahora, la imagen se llama “el Señor de las Maravillas”.

El templo de Santa Mónica

La imagen del Señor de las Maravillas se encuentra en el templo adjunto al ex convento de Santa Mónica, que fue creado como un lugar para acoger a mujeres desamparadas.

Sin embargo, hacia 1680 por el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz lo transformó en un colegio para viudas y doncellas, y en 1688 se erigió como un convento.

Por su parte, el libro Mitos y Leyendas de Puebla señala que en este templo se encuentra el corazón del obispo Fernández de la Santa Cruz, “depositado en una vasija de cristal que estaba incrustada en el muro del lado derecho del coro, bajo la iglesia del convento”.

Añade que también se puede encontrar la inscripción:

“EL EXMO E YLMO. PRINCIPE SOR, D D MAI FER D SANTA CRUZ, de las vírgenes de San Agustín moderador y padre, aquí calla. Pero sus piadosas y muy agradecidas hijas por sí y por la ciudad de los Ángeles hablan con este monumento. 10 de octubre de 1841”.

Actualmente, el convento es un Museo de Arte Religioso que puede ser visitado de martes a domingo, entre las nueve de la mañana y las seis de la tarde.


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