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Los hijos únicos son más creativos, pero menos sensibles, al menos eso indica un estudio publicado en la revista Brain Imaging and Behavior.

Según este análisis, el cerebro de un hijo único es distinto al de una persona que tiene hermanos.

Un equipo de investigadores sometió a 303 jóvenes chinos a pruebas de inteligencia, creatividad y personalidad y aunque no encontraron diferencias en cuanto al cociente intelectual, la materia gris se comportó distinto.

Los cerebros de los hijos únicos presentaron más volumen de materia gris en una zona asociada a la imaginación, planifiación y lenguaje. Sin embargo, la corteza frontal media presentaba menos de esta materia, esta zona se asocia con las emociones.

Para los científicos, esta podría ser la explicación de la "falta de amabilidad "por parte de los hijos únicos. Sin embargo, una buena parte del gremio científico no aprueba este tipo de test.

La hipótesis de los investigadores que si aprueban estos experimentos, sugieren que el trato y la atención que los hijos únicos reciben podría intervenir en sus relaciones sociales, pues crecen "solos".

Esta no es la primera vez que se realiza un estudio similar. En 1986, los resultados de algunos análisis indicaban que los hijos únicos obtenían mejor resultados en pruebas de inteligencia, carácter y en sus relaciones con sus padres.

Según esos experimentos, los primogénitos son los más propensos a comportarse como hijo único.

Los hijos únicos siempre han sido estereotipados y muchas personas los catalogan según los mitos y las creencias populares. Por ejemplo, se dice que los hijos que crecen solos son más caprichosos y egoístas, aunque especialistas y psicólogos han explicado en diversas ocasiones que no es necesario que un niño tenga hermanos para que aprenda a compartir y sociabilizar.

POB/FOL