En mayo de 2001, la Universidad Iberoamericana convocó a un seminario de derecho a la información en Oaxaca. A partir de entonces, periodistas y académicos trabajaron en una propuesta de ley para garantizar el acceso a la información pública, a quienes, posteriormente, se les identificó como Grupo Oaxaca.

El Grupo Oaxaca impulsó la ley que creó al Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI, ahora INAI) y que fue aprobada por diputados y senadores en abril del 2002.

A 15 años del acontecimiento, en entrevista con Poblanerías en línea, Salvador Nava Gomar, uno de los redactores del proyecto original y ex magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) comentó:

Pedro Solá (PS): ¿De dónde viene tu interés por los temas de transparencia?

Salvador Nava (SN): El interés lo tuve siempre sin tenerlo conceptualizado. La transparencia es un mecanismo de rendición de cuentas, que no solo es el juego entre los poderes del Estado, sino que hay que practicarla a partir de cada uno de nosotros, activarla para hacer que la gente haga bien su trabajo y cuando me invitan a participar en esta dinámica me gusta muchísimo y empata con mi vocación de profesor en derecho constitucional.

PS: ¿Cómo se da esta invitación?

SN: Yo era profesor universitario (en la Anáhuac del Sur) y tengo muchos amigos académicos. Uno de ellos, Juan Francisco Escobedo, me invitó a un congreso de derecho a la información en la ciudad de Oaxaca.

Me invitó, expuse igual que varios y la primera conclusión del congreso fue que México necesitaba legislación sobre acceso a la información. Muy listos, ¿no? Descubrimos el hilo negro y para que no quedara solo en ese lugar común, dijimos ‘vayamos haciendo un proyecto de ley ciudadano’.

Nos sentamos a tomar una cerveza en el Hotel Camino Real de Oaxaca los que hoy somos conocidos como el Grupo Oaxaca: Miguel Treviño, Roberto Rock, Luis Javier Solana, Jenaro Villamil, Juan Francisco Escobedo, Issa Luna Plá, Miguel Carbonell, Jorge Islas, Luis Ernesto Salomón y nos pusimos a trabajar en ese proyecto ciudadano.

PS: ¿Qué siguió después de la cerveza?

SN: El cascarón de la iniciativa lo redactamos Ernesto Villanueva y yo en un hotel cercano a Querétaro (Hacienda Galindo), que patrocinó el periódico El Universal porque éramos profesores universitarios y no teníamos mayores recursos.

Una vez que lo tuvimos redactado, hicieron suyo nuestro proyecto todos los partidos de oposición. Acción Nacional no porque tenían una iniciativa también del propio gobierno federal, pero la verdad es que era mucho más tímida que nuestro proyecto.

Cuando Santiago Creel, el Secretario de Gobernación, le habla a los líderes parlamentarios y les dice ‘bueno, negociemos las iniciativas’, con un acto de sensatez sin precedentes, Beatriz Paredes y Martí Batres le dicen a Creel ‘sí, pero que se sienten ellos, el Grupo Oaxaca que son los que saben el tema’.

Entonces nos sentamos con el gobierno federal a negociar lo que fue la primera Ley Federal de Transparencia y es un precedente importante porque fue el primer proyecto ciudadano que se hace ley federal en este país.

PS: ¿Cuál fue la principal traba para que la ley se aprobara?

SN: Nos dijeron ‘hay temas que no van a entrar’. Va a ser una legislación para la administración pública federal, o sea, no para todos los órganos del Estado. Hay sujetos que no van a ser obligados y no están sujetos a negociación: partidos políticos y sindicatos.

PS: ¿Cómo es nuestro aparato legal comparado con el de otros países?

SN: Tenemos una ley de transparencia muchísimo mejor que la de las democracias consolidadas, pero eso no significa que seamos más transparentes. Justamente hay tanta falta de cultura para transparentar, para hacer en público lo que es público, que ha sido necesario construir mecanismos jurídicos que permitan eso a la ciudadanía.

¿Cuál será la principal diferencia? Yo la partiría en dos: la normativa y la cultural. Normativamente estamos mucho mejor porque allá no se necesita tanto, allá pides algo y te lo dan. ¿Qué sería lo ideal? Menos normas y más cultura. Creo que es el camino en el que estamos.

El problema no está en el diseño normativo, sino en la ventanilla o en el señor del archivo o en esta cultura de ‘ya nos vamos, rompe la información, no vayan a descubrir algo’.

PS: ¿Las campañas políticas son un agujero negro?

SN: No tengo pruebas para afirmar lo que te voy a decir, pero parece que es un agujero negro. A veces siento que parecemos como locos hablando de controles en las campañas, por ejemplo, mecanismos de fiscalización de los recursos, el INE con un aparato brutal para fiscalizar y la verdad es que el verdadero problema está por debajo de la mesa.

Compran credenciales para votar, llevan a gente para votar, compran directamente el voto, de eso se quejan todos los partidos cuando señalan al otro.

PS: Si te dieran un cheque en blanco en materia de transparencia, ¿qué cambiarías?

SN: Yo haría una relación entre las obligaciones de transparencia y las obligaciones de formación cívica por parte del Estado. Iría a la SEP, iría a los estados, iría a los municipios para enseñar a los niños. Creo que si logramos eso sería lo más importante.

Al INAI no le cambiaría nada, tiene un magnífico presidente, hay una espléndida ley y alcanza para hacerla cumplir. El problema, te repito, es cultural.

[gap]

POB/LFJ [gap]