Poesía lúdica de Paco Rubín

La poesía lúdica es una escritura divertida que juega con el lenguaje, las letras y las palabras, define el poeta poblano.

La originalidad es algo que caracteriza la forma de escribir de Paco Rubín, poeta y escritor poblano que comenzó su carrera a los 15 años.

Su meta es crear nuevos lectores a través de la literatura lúdica, la cual define como un tipo escritura divertida que juega con el lenguaje, las letras y las palabras con la que rompe las barreras que existen entre los poetas y el público.

Busco acercarme al lector de otra manera. Estamos en un País donde el índice de lectura es muy bajo. No nos acercamos a los libros porque nos han vendido la idea de que ‘si te portas mal te voy a poner a leer’ y  eso se ve más como una carga que como un gusto y a lo mejor también no nos hemos encontrado con un escritor o con un texto que resulte amable. La lectura tiene que ser un entretenimiento, una diversión”.

En entrevista con Poblanerías en línea, el artista dijo que desea ofertar a los poblanos algo que disfruten leer y que incluso puedan replicar. “Busco acercar a gente a la literatura y escritura a partir de algo divertido”.

Los textos de Paco Rubín

El poeta platicó que su sueño siempre fue ser músico, por lo que comenzó a escribir canciones para un grupo de amigos músicos que tenía. Él hacía las letras y ellos las musicalizaban y las cantaban; fue en este lapso que encontró un camino hacia la poesía, donde descubrió su verdadera vocación.

Se involucró de manera formal en la literatura en el año 2009 cuando publicó su primer libro: “Buenos días Lola”, una publicación independiente de cuentos cortos que tienen como característica que todos los textos comienzan con la frase “Buenos días Lola”.

Este libro le dio la oportunidad de presentarse en diferentes sitios y darse a conocer como escritor.

Siempre busco una forma distinta de hacer el trabajo y con mis amigos músicos hicimos un ensamble llamado “Elocuentes” para presentar el show Buenos días Lola, que era  la presentación del libro acompañado de lectura de cuentos, música y fotografía”.

En 2012 publicó “Versiones y diversiones”,  un libro de poesías para niños, realizado en colaboración con Laura Gil, artista plástica, quien se encargó de ilustrarlo.

Tres años después, vino “Nadie es poeta en su tierra”, un libro que publicó de forma independiente, que contiene textos con juegos de palabras y que cuenta con 6 volúmenes.

Luego escribió “Alfabéticos”, un libro de poemas, aforismos y mini ficciones con una escritura condicionada:

Este libro es un recorrido de la A a la Z, por ejemplo en la letra A todos los textos y las palabras comienzan con esa letra y así hasta llegar a la letra Z”.

Otro de sus libros es “Mano a mano” que tiene una escritura condicionada; es decir, tiene la característica de que las páginas del lado izquierdo están escritas con las teclas que usa la mano izquierda en el teclado, mientras que las páginas del lado derecho usa las teclas de la mano derecha.

Su más reciente trabajo se llama “¿Y por qué no?”, un libro de aforismos que tiene como característica que exceptuando los títulos, todas las palabras que aparecen son monosílabos.

Sin embargo, para  conseguir publicar sus libros y consolidarse como un poeta, Paco ha pasado por algunas dificultades como el rechazo de editoriales y enfrentarse al público poblano.

Cuando me he acercado a editoriales independientes, no me dan el sí, la respuesta inmediata al presentar mi trabajo es un ‘no porque no va con la línea editorial, es arriesgado, es experimental’, pero de todas formas yo he seguido haciéndolo por mi cuenta y esa es no es una limitante.

Otro son las opiniones divididas hay quien sí lo ha aceptado lo cual es gratificante y hay quien lo descalifica porque dicen que esto no es literatura, lo consideran como juegos y la respuesta que yo les doy es que sí lo es, yo me apoyo en la ludolingüística”.

Salir de convencionalismos

Para Paco Rubín, la fórmula para acercar a nuevos lectores está en poner atención al formato en el que se presentan los libros.

Yo he buscado experimentar para salirme de los convencionalismos de la presentación de un libro, a mi forma de ver las presentaciones de pronto son muy monótonas, acartonadas o aburridas: la mesa, las botellas de agua, el libro y los que están frente a la mesa solo hablan y hablan por una hora y es por eso la gente a los 15 o 20 minutos ya perdió la atención”.

Si se buscan otros formatos de conexión con el público, es muy probable que se despierte el interés por leer en ellos, dijo.

A lo mejor la gente no se acerca porque dice ‘no, es que la poesía es para un grupo de intelectuales o tiene un lenguaje que yo no voy a entender’, se han generado ideas erróneas y eso provoca la distancia con los libros”.

POB/LFJ