La supervivencia del régimen de Nicolás Maduro está en juego este domingo. Foto: Wikimedia.

Nicolás Maduro, el presidente venezolano, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el pasado 1 de mayo. Desde entonces, los partidos de la oposición han organizado protestas masivas contra la conformación de este organismo.

Maduro, en el poder desde el 2013, pretende reformar el texto constitucional para ganar una base política y emprender acciones contra sus opositores. En 1999, meses después de la llegada al poder de Hugo Chávez –predecesor de Maduro–, el entonces presidente convocó a una asamblea, pero con un referéndum de por medio y con una mayoría de legisladores a su favor.

Ahora, la situación en Venezuela es diferente. El país está inmerso en una profunda crisis económica y las protestas callejeras han dejado un saldo de al menos cien muertos y miles de heridos. Los mensajes desde el oficialismo preocupan a los analistas internacionales.

Cilia Flores, primera dama de Venezuela, comentó el miércoles que la ANC creará una Comisión de Paz y Justicia. Luego, explicó que la comisión servirá para sancionar a los culpables de los disturbios, con el fin de que "paguen y aprendan la lección". Es decir, de acuerdo con Flores, la asamblea instaurará instancias represoras en un país dividido.

La oposición venezolana también critica el método para elegir a los 545 miembros de la ANC. Del total, 364 serán nombrados por criterios territoriales, uno por municipalidad y dos por las capitales de los estados. Los 181 restantes serán electos según ocho grupos de interés: trabajadores, campesinos, estudiantes, indígenas, pensionados, empresarios, discapacitados y comunas.

Los críticos apuntan que los grupos de interés son cercanos a Nicolás Maduro y señalan que las elecciones por territorio benefician a las áreas rurales, más proclives al oficialismo. Mientras tanto, Venezuela acaba de librar una huelga general contra las elecciones de este domingo.

En los comicios, quienes acudan a las urnas elegirán a los 545 constituyentes. Medios internacionales dicen que un porcentaje de la población votará por temor a la represión o a perder su empleo.

POB/PSPL