El problema del huachicol en el país y en forma particular en Puebla, se resolverá si el Ejército Mexicano cambia su estrategia de combate, para enfocarse en la vigilancia de ductos y no en las “cabezas” de delincuentes, pues detrás de ellos habrán otros sujetos que tomarán el control, consideró Ignacio Mier Bañuelos, diputado local del distrito de Tecamachalco.

Para el legislador debe redoblarse la vigilancia, tras los intentos fallidos de la Secretaría de la Marina (Semar), el Ejército Mexicano y las fuerzas estatales a través de la Secretaría de Seguridad Pública por atrapar a Roberto de los Santos de Jesús alias “El Bukanas”, líder de la banda dedicada a robo de combustible en el triángulo rojo.

En entrevista con Poblanerías en línea, Ignacio Mier dijo que el huachicol es un problema social y económico.

La estrategia del Ejército es que ‘matando al perro se acabó la rabia’ y no es así, tienen que cambiar la estrategia, pues aunque agarren al ‘Bukanas’, el problema va a continuar, pues se trata de un problema social y económico”.

Hizo un llamado a las autoridades a realizar acciones integrales para erradicar el problema, pues hasta ahora es como «dar mejoralitos a un enfermo», nunca se aliviará si no se ataca el mal de fondo.

Tapan un hoyo pero salen otros 50. Las bandas siguen, el huachicol ahí sigue, por ejemplo, en la zona de Tecamachalco llegó el momento en que la presión del Ejército era tal, que los vendedores la encarecían y no precisamente porque les costara más trabajo que les llegara, sino porque mediáticamente ya había permeado tanto que había que subir el precio”.

Aunque la extracción del combustible ha disminuido, la venta se mantiene y ha disminuido el precio por litro de 12 a 9 pesos.

Hay vendedores en Tecamachalco quienes ven esta acción una actividad económica con millonarios beneficios».

Vigilancia en ductos

Insistió en que deben bajarse los precios de los hidrocarburos en México, para que sea accesible y consideró que en la medida que disminuya el litro de combustible, esta actividad ilícita terminará.

El combate al huachicol por parte de la autoridad, ha sido patético, pues el Ejército debe estar protegiendo los ductos de Pemex para que no haya fugas y no estar entre la población para ver quién es el ratero y quien no».

Mencionó que el personal de seguridad de Petróleos Mexicanos (Pemex) debe cuidar los ductos las 24 horas del día, aunado a que el personal de la empresa, ante la presencia funcionarios inmiscuidos en hechos delictivos, sean sometidos a pruebas de control y confianza.

Los trabajadores de Pemex que incurran en estos delitos deben tener sanciones ejemplares, pues son los encargados de administrar un recurso que no de ellos, es de todos los mexicanos”.

Cárteles en Puebla

Por su parte, Eduardo Guerrero Gutiérrez, director de Lantia Consultores y especialista en seguridad, dejó en claro que el Cártel de Jalisco está presente en Puebla, siendo el robo de combustible un «nuevo gran negocio» que deja grandes utilidades.

Explicó que estos grupos delictivos ya están desplazando a familias que se habían dedicado al huachicol, debido a la aplicación de tecnología y la preparación que tiene esto grupos de delincuentes.

El también investigador del Colegio de México –tras analizar el crecimiento de la violencia que se ha generado en el país en esta década y los errores cometidos en varios sexenios– opinó que en Puebla hay presencia importante del Cártel de Jalisco, una fracción del Cartel Jalisco Nueva Generación y células de los Zetas, que encontraron en el robo de combustible tierra fértil para ampliar sus negocios.

Este delito –añadió– se ha multiplicado porque los cárteles aprovecharon “con facilidad” la pobreza de los municipios y desplazaron a los huachicoleros locales.

El analista en seguridad mencionó que estas células delictivas no solo tienen presencia en el triángulo rojo, sino han abarcado zonas de la sierra norte de Puebla, como Huauchinango donde aprovechan la ordeña de ductos; y en los municipios de Tehuacán y Cholula con la venta de droga.

Los efectos de la presencia de estas organizaciones han multiplicado la delincuencia urbana, la violencia, los homicidios y las ejecuciones, y para eso las cifras son claras: el año pasado en Puebla ocurrieron 358 homicidios y para este año rebasarán las 300 muertes violentas, explicó.

La detención de los líderes no va a terminar con el problema, por el contrario, los grupos se dispersan y generan problemas en otros municipios”.

POB/LFJ