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La recesión económica que enfrenta el País ha afectado de manera directa la matrícula en las escuelas privadas, pues en los últimos dos años, el ingreso de alumnos ha reducido hasta en un 30%, dijo Germán Molina Carrillo, director general del Instituto de Ciencias Jurídicas (ICI).

En entrevista con Poblanerías en línea y en relación al ingreso a las universidades privadas, habló sobre la baja demanda en dichas instituciones, sobre todo después de que la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) publicara los resultados de admisión.

Mucha gente está decidiendo trabajar en lugar de estudiar y sí ha impactado demasiado a las universidades, incluso aún a las grandes, es decir, esto en general”.

El académico comentó que del 100% de los alumnos que no ingresan a la BUAP, entre 30 y 35% continúan sus estudios en una institución privada, es decir que hasta 70% de ellos deciden no estudiar o bien al año siguiente, intentan entrar a la universidad pública.

Lo anterior, mencionó, limita la oferta que existe en el estado con relación a las licenciaturas, pues podría darse el caso que se incorporen a las universidades grupos muy reducidos que hagan incosteable el sostenimiento de los estudios.

Germán Molina reconoció que el tema económico ha implicado al grado que algunas universidades han bajado sus costos para poder competir y captar alumnos.

Al pagar muy poco, también lo que pueden recibir es muy poco; nosotros pensamos que en esa parte, el padre de familia tiene que cerciorarse que aun pagando una colegiatura barata, el servicio es de calidad, porque si no lo es, definitivamente se está incurriendo en una formación deficiente, y al final los egresados no podrán encontrar un espacio en el mercado laboral”.

Sacrificar utilidades y no reducir calidad

Mencionó que varias universidades, dependiendo de su capacidad económica y patronatos, han bajado cuotas; también vuelven a invertir y sacrifican utilidades para no deteriorar la calidad de los servicios.

En esta guerra de precios y de competencia, no es muy confiable alguien que cobra colegiaturas demasiado bajas, porque también el estudiante no puede recibir un servicio bueno”.

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Pregunta: ¿Cómo garantizar que las instituciones sigan otorgando calidad educativa a pesar de que ya no ingresan tantos recursos como antes?

Respuesta: “Lo importante finalmente es tener bien definidos los costos en lo que se refiere a lo que cuesta la educación de un alumno, a partir de esto, lo que se hace es renunciar a utilidades, es decir, se sacrifican utilidades para que los estudiantes tengan buenos maestros, la infraestructura se mantenga, pues sabemos que hay años difíciles como estos, pero que también trabajando de manera responsable, a lo mejor en los siguientes años a lo mejor se puede uno recuperar”.

Sobre este tema, dijo que la administración de cada universidad tiene que plantearse el hecho de garantizar calidad y un buen servicio, aunque sacrificando utilidades para no afectar a los estudiantes.

6 de cada 10 alumnos egresan

Respecto al número de jóvenes que no concluyen la licenciatura, Molina Carrillo reconoció que 6 de cada 10 estudiantes –que ingresan a las universidades privadas– al menos en el caso del sistema de la Secretaría de Educación Pública (SEP) egresan.

Es decir, un promedio de 4 jóvenes desertan por diferentes razones, la parte económica es una de las más frecuentes.

Se quedan en carrera trunca, tienen que trabajar, abandonan los estudios, pues las becas para las universidades privadas, no existen”.

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De las becas, lamentó que el Programa Nacional de Becas para la Educación Superior (Pronabes), así como las que otorga el Gobierno de Puebla, no se otorguen a estudiantes que están en una universidad privada, pues el hecho de asistir a este tipo de instituciones no quiere decir que cuente con el recurso, sino que muchas veces, los estudiantes “luchan” para pagar su educación.

El Estado absurdamente apoya más a los alumnos de las universidades públicas y encontramos que en muchas ocasiones son gente que tienen recursos, que tienen medios para pagar una educación, pues además de que su educación es gratis, reciben las becas del Gobierno”.

Ante este escenario, dijo que han solicitado una apertura para que las becas sean concursables, es decir, que de una bolsa de becas el Estado disponga que una parte irá para estudiantes de instituciones privadas y otra para pública.

Opinó que existe inequidad pues son recursos públicos que salen de los impuestos que los ciudadanos pagan y que el Estado al hacer dicha distinción “es discriminatorio” pues las instituciones privadas también imparten programas avalados por la SEP.

POB/LFJ