Tochimilco: entre el desamparo y el miedo

Habitantes de Tochimilco claman por ayuda para reconstruir las casas que cayeron por el sismo del 19S.

“Si no nos ayudamos entre nosotros, ¿entonces quién lo hará? nos tenemos que unir unos a otros, que no haya odio”, es la reflexión que hace José Guadalupe, un habitante de Tochimilco, Puebla, al preguntarle sobre el sismo del 19 de septiembre.

Tochimilco, a unos 50 minutos de la ciudad de Puebla, es una de las zonas más devastadas. Más de 60% de las casas y edificios tuvieron afectaciones y ahora, a una semana de haberse dado el movimiento, los habitantes claman ayuda para reconstruir las viviendas que se vinieron abajo.

“No es mi familia, pero lo siento”, dice José Guadalupe de su pueblo; mientras va camino a su casa para mostrar los daños, habla del sismo y lo que ha provocado le ha calado. “Estoy asustado, ya no es igual, ya no duerme uno igual”, platica.

Poblanerías en línea hizo un recorrido por las casas afectadas en ese municipio, famoso por montar los altares monumentales cerca de Día de Muertos y que ahora, está desamparado ante la catástrofe.

Al llegar a la propiedad de sus familiares, entre los cerros, José Guadalupe comenta que en la casa de su abuelita el techo comenzó a caer y una de las piedras le cayó encima. Imelda, su prima, sale de su casa apenas llegamos; ella narra que durante el sismo, trató de sacar a su abuela de la casa, pero el movimiento era tan fuerte que no podía, por lo que decidió quedarse hincada con ella mientras pasaba.

Imelda, sus tres hijos y su abuela de 80 años duermen en el pequeño cuarto que cayó. Las paredes agrietadas, los hoyos en el techo y el escombro indican que está por colapsar. Enfrente, en una casa hecha de concreto vive su mamá y una tía de 90 años a quien cuida.

Una semana después del sismo, las casas no tienen algún dictamen de Protección Civil, mucho menos están acordonadas por una cinta que les indique que es peligroso entrar a la propiedad.

Hasta ahora, la presidencia municipal de Tochimilco a cargo de Albertana Calyeca no ha brindado la atención médica, psicológica o de entrega de víveres. De hecho, a la entrada de Tochimilco, en la secundaria “Jaime Torres Bodet”, está habilitado un acopio “oficial” donde son resguardados los víveres. Ahí, es posible ver cobijas, alimentos, pañales, pero la ayuda no llega a quienes lo están necesitando.

Los escombros que quedaron en la calle también fueron recogidos por las personas, pues nadie del ayuntamiento ha censado o visitado las casas. Las brigadas de voluntarios han ayudado a quienes lo perdieron todo o gran parte de su patrimonio; sin embargo, los recursos que pudiera otorgar el gobierno para reconstruir no saben si llegarán.

El palacio municipal de Tochimilco también tiene varios daños en la fachada, pues se desprendió una parte; este sitio, al contrario, sí cuenta con algunas indicaciones de precaución y está acordonado. En la calle de atrás hay más casas que tuvieron daños y se derrumbaron, pero lucen abandonadas, ya no hay quien responda por ellas.

Mientras tanto, los habitantes seguirán a la espera de la ayuda; mientras tanto, José Guadalupe dice que él hará algo por su gente para que se mitigue pronto la tragedia. “Si yo hubiera tenido la oportunidad de estudiar, haría más por ellos”.

 

 

POB/LFJ