El periodo conocido como la Guerra de Independencia de México, comenzó la madrugada del 16 de septiembre de 1810, al momento que el cura Miguel Hidalgo dio el “Grito de Dolores”; y concluyó once años después, el 27 de septiembre de 1821, con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México.

El propósito de este gran movimiento era lograr liberar el territorio mexicano del dominio español. La guerra por la independencia mexicana tuvo como antecedente la invasión de Francia a España en año 1808.

Para lograr la libertad, desde antes de 1810 ya habían surgido ideas encaminadas a este movimiento, principalmente por los criollos.

Incluso antes de estallar la guerra, Fray Melchor de Talamantes –considerado uno de los grandes pensadores de la época– había difundido varios escritos en los que afirmaba que México podía hacerse independiente.

Puebla a inicios de la guerra

En esta lucha de 11 años estuvieron presentes estados como: Puebla, Oaxaca, Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Ciudad de México, Sinaloa, Coahuila, Zacatecas, Aguascalientes, Colima, Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí y Chiapas.

(Foto: Agencia Enfoque)

Al comenzar la Guerra de Independencia, la intendencia de Puebla era de las más fieles y obedientes al gobierno español, en específico a Fernando VII, aunque según Eduardo Gómez Haro, historiador poblano, “ya empezaban a notarse síntomas precursores de los acontecimientos que iban a conmover al País”.

En su libro “La ciudad de Puebla y la Guerra de Independencia”, Gómez Haro relata que ante los acontecimientos que se vivían en Dolores Hidalgo y Guanajuato, las autoridades decidieron crear dos frentes para proteger a la ciudad: “Voluntarios distinguidos de Fernando VII” y “Patriotas del Pueblo”, este último encabezado principalmente por comerciantes.

La iglesia en Puebla también tomó cartas en el asunto y el 26 de octubre de 1810, el obispo Manuel Ignacio González del Campillo expidió una pastoral contra Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Juan Aldama, en la que los excomulgaba por haber desafiado al gobierno.

Mientras, militares comenzaron a vigilar más la zona y fabricaron más municiones para estar preparados, ante alguna contingencia que se llegara a presentar.

Fue un año después, en 1811, tras el fusilamiento de los primeros jefes insurgentes, que Puebla fortaleció sus ideas de rebeldía en la zona de la Sierra Norte. Se encontraban al mando de José Francisco Osorno.

Puebla se suma a José María y Morelos

Posteriormente, a estos ideales, se sumaron las regiones de Tehuacán e Izúcar de Matamoros, donde obedecieron las órdenes de José María Morelos y Pavón.

En Puebla, Morelos realizó tres exitosas campañas militares, según describe el libro “La Independencia en la Intendencia de Puebla 1810-1821”, de Alicia Tecuanhuey.

(Foto: Wikimedia)

José María Morelos y Pavón se caracterizó por ser un “militar intuitivo” que basaba sus estrategias en la geografía del terreno en el que se encontraba, por lo que obedeciendo la encomienda de Miguel Hidalgo avanzó en las intendencias de Michoacán, Puebla, Veracruz y Oaxaca.

Fue la segunda etapa de la Guerra de Independencia de México que se definió por grandes luchas en el sur del territorio, las cuales eran encabezadas por Morelos.

José María Morelos fue capturado en noviembre de 1815 en Temalaca, Puebla, al intentar salvar a un miembro de sus tropas. Fue arrestado por 10 soldados de las tropas realistas, el oficial al mando era Matías Carranco.

Se pensaba que se realizaría el juicio de Morelos en Puebla; sin embargo, Félix María Calleja, un destacado militar y político español, decidió realizarlo en la Ciudad de México. Fue juzgado por traición a la patria y al rey, delitos de sangre y por hereje. Fue fusilado finalmente el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec, México.

Finales de la guerra

La última etapa de la Guerra inició en 1820 y para el año siguiente en febrero se proclamó el Plan de las Tres Garantías o Plan de Iguala, al cual se sumaron de forma paulatina los poblanos.

Agustín de Iturbide forma el Ejército Trigarante, el cual entró a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 y así se marcó el fin a los once años de lucha.

Con la consumación de la Guerra, Puebla comenzó también su desarrollo económico y para el año 1824, el Congreso de la Unión aprobó la creación del Estado soberano e independiente de Puebla de los Ángeles.

 

 

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POB/LFJ