Farmacia Universal, más de un siglo sirviendo a la salud poblana

La "Botica Universal" fue fundada en 1901 por José Estrada Tapia, quien heredó el negocio a su familia. Más de cien años después, la botica se convirtió en farmacia.

En 1901, José Estrada Tapia fundó la “Botica Universal” en lo que era su domicilio: la Antigua Calle de la Carreta y Ángela Peralta, y ahora está sobre la 5 Norte número 606.

José Estrada, originario de Chiautla de Tapia, heredó el negocio a su familia pero es Raúl Estrada, su hijo menor, quien ahora administra el lugar. Don Raúl, quien es llamado “Doc” por sus clientes, al preguntarle por la antigüedad de su negocio, responde que su “farmacia tiene poco tiempo: solo 116 años”.

El papá de Don Raúl fue un boticario, personas dedicadas a preparar los remedios recetados por los médicos, escritas en francés, en las que indicaban los componentes que debía llevar la preparación final.

La botica también era conocida como farmacopea y era el lugar de alivio de la ciudad pues –además de preparar las recetas– hacían ungüentos y otros remedios tradicionales usando herbolaria, ácidos y sales.

Hoy en día, este arte se encuentra desaparecido en la ciudad y casi en extinción en todo el mundo.

El paso del tiempo

Se podría imaginar a los boticarios como expertos laboratoristas o químicos realizando combinaciones de sustancias extrañas; sin embargo, eran grandes conocedores de recetarios con los que realizaban los preparados prescritos por los médicos.

Conforme se introdujo la medicina de patente, las boticas se fueron transformando en puntos de venta de medicamentos ya preparados y empaquetados para su venta en dosis preestablecida y se difundió su uso entre los médicos; así, las boticas se convirtieron en las farmacias que conocemos actualmente.

Con estos cambios, la botica cambió su nombre a "Farmacia Universal" y comenzó a vender productos de higiene personal, algunas curiosidades, refrescos, medicamentos, así como navajas de afeitar, agua de colonia, jabones, cosméticos, entre otros más.

Pero el lugar aún guarda exhibidores de antaño que llenan de nostalgia el ambiente. Al fondo se alcanza a ver algunos frascos y los muebles originales de la botica.

La entrada es custodiada por una ardilla mecánica, esas para niños pequeños que por una moneda pueden ser alegremente montados, a un costado, una báscula para personas que indica el peso con un gran reloj. Un refrigerador con refrescos y las vitrinas que muestran los productos a la venta forman un camino que transporta la mente al pasado.

La botica en la actualidad

Este negocio, al igual que muchos otros, sin importar el giro comercial se encuentra asediados por diferentes situaciones que vuelven más compleja su vida y duración en el tiempo.

En este caso, probablemente, su principal enemigo son las farmacias de cadena, que tienen la posibilidad de comprar grandes volúmenes de mercancía y con ello tienen mayores descuentos que las farmacias pequeñas y sus precios al público son más baratos o bien pueden realizar ofertas, algo que a las independientes les resulta imposible.

“Farmacias Sánchez. El triángulo de la Salud” fue un proyecto de solidaridad entre pequeñas farmacias independientes por hacer frente a la entrada de las grandes cadenas, se sumaron como un grupo para poder comprar mayores volúmenes, tener de igual forma descuentos y fortalecerse, pero, al morir quien dirigía la organización se vino abajo.

Las farmacias tradicionales del Centro Histórico de Puebla se han visto afectadas por diversos elementos, como el alto costo de los productos, la competencia de grandes cadenas de farmacias, que incluso cuentan con supermercado y están abiertas veinticuatro horas al día.

A esto se suma la inseguridad que se vive en la zona.

El sismo del 19 de septiembre, el miedo a las réplicas y derrumbes y el cerco de seguridad ha provocado que, a más de una semana, sus ventas se hayan visto mermadas, asunto que preocupa no solo a Don Raúl, sino, a todos los comerciantes, quienes urgen se normalice la vida y puedan continuar con sus negocios; las rentas continúan y los productos caducan, lo cual incrementaría aún más sus pérdidas.

 

 

POB/LFJ