En México se comercializan 1 millón 800 mil árboles navideños por temporada. De estos, solamente el 44.4% se producen en el país.

Puebla, por su posición geográfica, ocupa el tercer lugar en cuanto a cantidad de árboles cultivados. Con el oyamel, el ayacahuite y el pinabete, la entidad se sitúa detrás de Guanajuato y el Estado de México.

Una pregunta válida aparece, con seguridad, en la mente de los lectores: Pese al visto bueno de la Conafor, ¿talar árboles navideños no equivale a un daño ambiental? Aquí, Poblanerías en línea explica las consecuencias de una decisión de consumo; comprar una especie natural o un ejemplar artificial.

El árbol artificial puede reutilizarse durante años, pero, una vez que se desecha, la marca ecológica que deja atrás es de 40 kilogramos de dióxido de carbono. Esto se debe a que los materiales que lo constituyen no son biodegradables, como lo indica la empresa británica Carbon Trust.

Los árboles artificiales son más duraderos, más baratos, necesitan menos cuidados, pero son más contaminantes y dañinos para la salud, al estar basados en resinas plásticas provenientes del petróleo.

En cambio, un pino proveniente del bosque, será replantado para que los productores logren continuar con su actividad económica. Ahora bien, los árboles que se desechan pueden triturarse y ser utilizados como abono para la tierra o alimento para animales.

Los árboles naturales son 100% biodegradables, no se producen ningún daño a la naturaleza si te aseguras que son provenientes de viveros de producción controlada. Son beneficiosos para evitar el Calentamiento Global ya que consumen CO2, mientras crece, le tenemos en casa y posteriormente, si se planta en un jardín.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) suma otra ventaja que favorece a los árboles naturales: los pinos o abetos impregnan las casas de un aroma muy particular, descrito por los mexicanos como “más cálido o navideño”.

Actualmente, para quienes deseen disfrutar de ese aroma, los árboles que se venden en mercados de Puebla tiene un precio que oscila entre los 300 y 700 pesos, según UPPAAN.

¿Con cuál te quedas?

Diseño: Lizeth Flores Jácome

 

 


POB/LFJ