Corea del Norte rechazó las nuevas sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, viéndolas como un acto de guerra.

Estas sanciones se centran en limitar a Corea del Norte el acceso a productos petroleros, prohibir sus exportaciones en varios sectores y en forzar el regreso al país a ciudadanos que trabajan fuera.

Corea del Norte reiteró su intención de continuar desarrollando sus capacidades de “autodefensa nuclear”. Lo anterior para erradicar las amenazas y movimientos hostiles de Estados Unidos.

Washington fue el impulsor de las nuevas sanciones, obteniendo el respaldo de los otros 14 miembros del Consejo de Seguridad, incluidos China y Rusia. El ministerio de Relaciones Exteriores de Pyongyang dijo en un comunicado lo siguiente:

“Rechazamos completamente las ultimas sanciones […] como una violenta violación de la soberanía de nuestra república y como un acto de guerra que destruye La Paz y la estabilidad de la península coreana y de la región”.


 

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POB/RLV