Es muy tarde por la noche. Los supermercados ya han cerrado y la tienda más cercana está lejos. Usted tiene hambre y está cansado, tampoco tiene muchas ganas de salir a la calle, ¿qué hacer? Dentro de poco esta situación se solucionaría utilizando una aplicación de su teléfono móvil para llamar a una tienda autónoma y robotizada, que se desplazará hasta el estacionamiento más cercano, donde el consumidor podrá acceder a su interior y comprar los productos que necesite.

De hecho, ha comenzado a probarse en las calles de Shanghái, en China y pronto se ensayará también en los Estados Unidos.

La tienda Moby Mart, desarrollada por la empresa Wheelys con la Universidad de Tecnología de Hefei y la firma Himalafy es un prototipo, pero muestra en qué dirección evolucionará el comercio minorista en el futuro, según sus creadores. Moby sería, a la vez, un camión de reparto y una tienda.

El segundo modelo más perfeccionado y denominado Moby 2 se lanzará en 2018, adelanta la firma.

El modelo que se ensaya en Shanghái mide 9,75 metros de largo, por 2,30 metros de ancho por 3,65 metros de alto, pesa nueve toneladas, estará equipada con puertas automáticas y un motor eléctrico de 6.000 vatios (W), tiene una autonomía de 10,5 kilómetros y puede viajar a unos once kilómetros por hora, desplazándose con ruedas de goma sólidas de 50 centímetros de diámetro.

Al utilizar sistemas de inteligencia artificial (IA), programas y datos almacenados en la nube y algunas invenciones patentadas, sus desarrolladores han eliminado las tecnologías visibles, creando una estructura de líneas muy simples, iluminada mediante LEDs y con su interior destinado solo a expositores, frigoríficos, anaqueles y productos.

Rondando la ciudad

Cuando esté perfeccionada, la tienda sobre ruedas permitirá a los minoristas patrullar el centro de una ciudad durante las horas pico y detenerse para los clientes en la acera, convirtiendo cada espacio de estacionamiento en un punto de comercio potencial abierto las 24 horas, explica Moby Mart (MM).

Durante el día permanecería en una zona comercial y se desplazaría por las tardes hasta las zonas residenciales, para reabastecerse en un lugar céntrico durante la noche.

También podrá moverse de una población a otra para captar clientes, llevando la tienda incluso a los lugares más pequeños, según indican.

Las también llamadas Mobys, las tiendas funcionarán con electricidad y tendrán paneles solares en el techo para recargar la batería de su motor eléctrico. Los clientes usarán una 'app' para localizar la más cercana o llamarla para que venga a su encuentro, así como ingresar dentro, escanear los artículos que quieren comprar y pagarlos.

La experiencia de compra podría estar supervisada por un asistente virtual, consistente en una imagen holográfica tridimensional y en movimiento, que daría la bienvenida a cada cliente, conocería sus hábitos de compra y podría sugerir ofertas personalizadas.

Esto sería así, porque la 'app' no solo permitiría saber quién está comprando y realizar un seguimiento de todo lo que se vende, sino que además iría recopilando datos de cada cliente, por lo que la tienda sabría exactamente cómo interactúan los compradores, qué les gusta y qué les disgusta, señala MM.

Las Mobys no tendrán tripulación ni personal humano, sus puertas se abrirán y cerrarán con la aplicación y estarán protegidas con videocámaras inteligentes.

Además de disponer de todo tipo de productos guardados en cajas, desde ropa y bombillas eléctricas hasta prensa en papel, comidas y bebidas, podría contar con cajero automático, mini farmacia, dispensador de agua, cafetera o desfibrilador.

Cada Moby tendrá desplegados en el techo cuatro drones, que podrían entregar una selección más pequeña de productos que previamente se empaquetarán de modo automatizado.

La versión actual de la tienda ensayada en China estará manejada por un conductor o por un control remoto, pero dentro de unos años será autoconducida, como los nuevos autos, autobuses y camiones autónomos que se estarían desarrollando en distintas partes del mundo, según MM.

Moby podrá seguir una ruta definida y operar en diferentes lugares a lo largo del día, por ejemplo en una estación de tren por la mañana, en un centro de negocios a mediodía y en un estadio de fútbol a la tarde y noche, para después regresar de madrugada al almacén para reabastecerse de los artículos que sus sensores y sistemas de IA han detectado que es necesario reponer.

Comercio del futuro

La tienda fue diseñada por Hannah y Tomas Mazetti de Wheelys Café, una cadena de cafeterías ambulantes montadas sobre ruedas y ahora la desarrolla una empresa subsidiria de Wheelys, denominada Moby Mart.

"La idea de que la venta minorista física desaparecería es una tontería. La gente siempre querrá comprar helado en la tienda de la esquina", señala Hannah Mazetti, para quien un comercio siempre será una cuestión de logística, mediante la que hay que entregar un elemento físico en un lugar determinado.

Las tiendas tradicionales tienen más sentido para vender los productos destinados a satisfacer un deseo inmediato, como un helado, una pizza o un cargador de móvil, pero son menos adecuadas para aquellos que se venden con menos frecuencia, como un libro raro. Las Mobys los venderían a todos ellos, siendo las primeras tiendas adaptadas la era de Internet, adelanta.

Los mayores gastos para la venta minorista son el alquiler, los empleados y la logística, por lo que una tienda móvil y sin personal resolvería todos estos costes de una manera mucho más eficiente, señala a Efe Per Cromwell, director de tecnología (CTO) de Wheelys Café y director de Moby Mart.

Las Mobys son el futuro de la venta al por menor, un cruce entre un camión de reparto y un supermercado, que venden productos para su consumo inmediato, como café, comida y otras mercancías, además de entregar pedidos de las tiendas en línea y de comercio electrónico, asegura Cromwell.

 

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