Foto: Proyecto Libera

Basuraleza es una palabra surgida de la fusión de otras dos, la cual fue aceptada por la Real Academia Española (RAE), institución que tiene como misión “velar por que los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”.

La palabra “Basuraleza” fue creada con motivo del Día Mundial de la Vida Silvestre, celebrado el pasado 3 de marzo. El término refleja el problema ambiental de abandono de residuos en la naturaleza.

Hasta ahora, organizaciones ecologistas habían utilizado el término inglés littering para alertar sobre los posibles impactos en el medioambiente del abandono de basura en la naturaleza, pero el termino generaba confusiones porque se emplea en contextos de suciedad urbana o para aludir a la hojarasca y a los desechos orgánicos, además  de que no está incluido en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE.

El Proyecto ambiental Libera fue quien propuso el término “Basuraleza” para nombrar este problema ambiental, con el fin de crear conciencia y movilizar a la ciudadanía para mantener los espacios naturales libres de basura.

La basuraleza contempla la presencia en la naturaleza de colillas, envoltorios, envases, materiales plásticos, microplásticos y naplásticos, residuos metálicos, entre otros. De los casi 6 billones que se producen al año, 4.5 billones acaban formando parte de la basuraleza, que contribuyen a degradación de ecosistemas.

La basuraleza impacta sobre la vida silvestre. En el medio marino se contabiliza a 1.400 especies marinas y acuáticas afectadas, en 2016.

En el caso de fauna y flora se estima que un 17% de las especies afectadas forma parte de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Un reciente estudio calcula que el 90% de las aves marinas han ingerido plástico y que, de seguir así, el número llegará al 99% en 2050.

 

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POB/WPR