Las caricias y besos ayudan a que las mujeres alcancen un estado de excitación que culmine en el momento de tener un orgasmo. Esto puede lograrse mediante la estimulación de sus zonas erógenas.

Uno de los primeros pasos hacia un excitante orgasmo es lograr relajar a tu pareja, para hacerlo los especialistas sugieren acariciar:

  • Rostro y cabello. Besarla de forma suave en el cuero cabelludo y rostro, ojos, mejillas, mentón, para relajarla.
  • Labios. Existen muchas y variadas formas de besar. A las mujeres les encanta el poder sensual de un beso, así que uno muy apasionado ayudará a prepararla para el resto de la estimulación.
  • Cuello y oídos. Comenzar con besos suaves para excitarla, primero los hombros, el cuello, hasta llegar a los oídos. La intensidad puede variar según los niveles de excitación de ambos.
Foto: Pixabay
  • Brazos. La zona más sensible del brazo de la mujer es justamente a la mitad, del lado contrario del codo; se puede estimular estas zonas erógenas con la lengua.
  • Piernas. Los muslos son una zona cercana a los genitales, su estimulación provoca que aumenten la excitación, las ansias y el deseo.
  • Senos. Es una de las zonas erógenas que más les excita; a algunas mujeres les gusta que las muerdan o aprieten con fuerza; otras prefieren que las traten con delicadeza y suavidad.
  • Espalda. Puede lograr increíbles efectos de relajación, ideal para prepararse física y mentalmente para un encuentro íntimo.
  • Monte de Venus. Se puede acariciar suavemente y despacio antes de la penetración o del sexo oral; nuca tirar o arrancar el vello.
  • Labios mayores y menores. Son muy sensibles, por lo que se sugiere ser gentil al momento de estimularlos con los dedos o con la boca, con ligeras y suaves presiones.
  • El clítoris. Una de las zonas erógenas más sensibles, exalta fácilmente el placer pero también es un área fácil de lastimar, por lo que las caricias deben ser suaves o subir la intensidad poco a poco, según ella indique.

 

POB/WPR