El negocio de la prensa, solo para la élite

Una investigación de Reporteros sin Fronteras (RSF) y CENCOS, alarma sobre la concentración de la propiedad de los medios y la inseguridad que viven los periodistas.

En México, la propiedad de los medios de comunicación se concentra en algunos de los empresarios más ricos del mundo. En total, 11 familias controlan 24 de los 42 medios más importantes y con mayores audiencias en el País.

Entre ellos se encuentran las televisoras: Televisa y Azteca; las radiodifusoras: RadioFórmula, Radio Centro y MVS; los diarios: El Universal y Excélsior (perteneciente a Imagen TV), la Organización Editorial Mexicana (OEM), Reforma y Milenio (perteneciente a Multimedios). A estos se suma, recientemente, UnoTV (perteneciente a América Móvil).

Una investigación de Reporteros sin Fronteras (RSF) y el Centro Nacional de la Comunicación Social A.C. (CENCOS), alarma sobre la concentración de la propiedad de los medios que existe en México y la inseguridad que viven los periodistas.

Los hallazgos de la investigación fueron presentados este jueves 22 de marzo; aquí, destaca que más de la mitad de los canales de televisión, programas de radio y diarios impresos reproducen los enfoques noticiosos de élites ligadas al poder político.

A través del proyecto RSI- Media Ownership Monitor (MOM) se exhibe que la mayoría de los dueños tienen relaciones familiares o de negocios con políticos.

Las relaciones más comunes tienen que ver, entre 60 y 80% con conglomerados, pues además de manejar una empresa de comunicación, tienen negocios que ganan contratos con el gobierno. Por ejemplo, las constructoras del Grupo Empresarial Ángeles, dueño del diario Excélsior; Grupo Salinas, dueño de TV Azteca es propietario de bancos y América Móvil, dueño de UnoTV.

Además, las familias que participan en la industria mediática, heredaron el negocio, como el Grupo Televisa, cuyo origen se remonta hace siete década, cuando Emilio Azcárraga Vidaurreta, abuelo de Emilio Azcárraga Jean, recibió en el gobierno de Miguel Alemán la concesión para operarlo. Y, destaca, que la familia Alemán fue accionista del canal.

Brecha entre dueños y reporteros

2017 fue uno de los años más violentos para la prensa mexicana. De acuerdo con cifras de organizaciones como Artículo 19, durante el año pasado ocurrieron 507 agresiones contra periodistas y 12 asesinatos. El sexenio de Enrique Peña Nieto acumula 1,986 agresiones.

MOM México indica que en el País, el sector de medios crece casi cuatro veces más que la economía nacional (8,6% contra 2,5%, respectivamente); en contraste, existe disparidad entre las ganancias que genera y las condiciones laborales en las que los periodistas realizan su trabajo.

La continua violencia y la inseguridad debilitan la libertad de expresión y el derecho a la información.

En su reporte anual, Reporteros Sin Fronteras ubicó a México como el país “más letal para la prensa” sin una guerra formal. Según Artículo 19, 50% de las agresiones a periodistas provienen de servidores públicos, principalmente miembros del Ejército y policías federales.

Ante este panorama de inseguridad y vulnerabilidad, los periodistas realizan su trabajo en un campo hostil y con condiciones laborales precarias.

El análisis de MOM México destaca que los principales dueños de medios de comunicación son descritos como «millonarios», «poderosos» o «influyentes», cuyos nombres suelen aparecer en las listas de los mexicanos más ricos.

En la lista de los mexicanos más acaudalados, que anualmente hace Fobres, aparecen tres propietarios o socios de los medios de comunicación más influyentes del país: Carlos Slim Helú (América Móvil), Ricardo Salinas Pliego (Grupo Salinas) y Emilio Azcárraga Jean (Grupo Televisa)

La mayoría de los periodistas trabajan en condiciones precarias e inseguras: en muchas ocasiones deben hacer sus investigaciones usando transporte público en zonas peligrosas, sin un seguro de gastos médicos o de vida, sin capacitación en coberturas seguras ni equipo adecuado –teléfonos con geolocalizador, cámaras de fotografía– para su trabajo.

Un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad refleja lo anterior, pues señala que el periodismo es uno de los cinco trabajos peor pagados en el País, con un salario promedio de 7,973 pesos al mes.

Ese sueldo se ha ido degradando en los últimos años: la empresa de recursos humanos Indeed ubicó en marzo de 2018 que la media salarial para un reportero mexicano es de apenas 4 mil 560 pesos al mes.

Los salarios bajos obligan a los reporteros a buscar un segundo trabajo o ingreso para completar el gasto familiar. Como consecuencia, varias universidades como la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y la Universidad de Morelia, han cerrado las carreras de periodismo ante la baja afluencia de inscripciones.

Publicidad oficial

“No pago para que me peguen”, es una de las frases que José López Portillo le dijo a Julio Scherer, quien era director de la revista Proceso.

Para expertos, la publicidad oficial se ha convertido en una especie de control de los medios, que limita la libertad de expresión.

El proyecto es invaluable para entender un País donde la mayoría de los medios no transparentan sus relaciones con el poder; donde los dueños no respetan los derechos laborales de los periodistas y donde la línea editorial va de la mano de la cantidad de dinero que reciben por publicidad oficial.

Desde el comienzo de la administración, el gobierno federal de Enrique Peña Nieto, ha gastado cerca de dos mil millones de dólares en publicidad (38 mil 98 millones ochocientos mil pesos, aproximadamente) en distintos medios, así como poseer injerencia en publicación de notas.

Estos datos han sido recopilados por la organización Fundar quien reveló que la presidencia actual gastó más del doble del presupuesto aprobado en 2016 por los legisladores.

Según MOM México, los grupos que más reciben recursos por publicidad oficial son:

  • Grupo Televisa: 17%
  • TV Azteca: 9.8%
  • El Universal 2.7%
  • Grupo Fórmula 2.7%

Si deseas conocer el proyecto MOM México, da clic aquí.

 

 


POB/LFJ