El Jesús Nazareno es una devoción importante para la ciudad de Puebla, sobre todo en la procesión que se organiza cada Viernes Santo en la que, junto con otras cuatro imágenes, salen a recorrer la capital poblana.

Se dice que esta escultura es obra del portugués Gerónimo Rodríguez, quien tuvo problemas con la Santa Inquisición durante el siglo XVII, debido a que se le señalaba como judaizante y se creía que azotaba al “Nazareno” hasta sangrar.

Foto: Agencia Enfoque

Actualmente, escultura se encuentra en la parroquia del barrio de San José de la ciudad de Puebla, aunque su origen es incierto; según Carlos Montero Pantoja “fue embargada a un escultor en tiempos coloniales y después se entregó a un tal Andrés Fernández”.

El cronista Antonio Carrión en su “Historia de la ciudad de la Puebla de los Ángeles” rescató una descripción de un escritor piadoso cuyo nombre se ha perdido en el tiempo:

“Esta sagrada imagen es la primera, la más bella y la que más infunde más devoción entre los que la miran, es de bulto, de cuerpo entero, la estatua más perfecta y proporcionada de un hombre (…) el semblante muestra amabilidad y tristeza, como si fuera informado de un espíritu afligido y atribulado, pero dominante de la misma aflicción y excelso sobre la pena”.

En un inicio, la escultura se colocó en la iglesia de San Pedro y de ahí se cambió a la parroquia de San José, donde aumentó la devoción de sus creyentes.

La capilla se convirtió en una de las más suntuosas de Puebla durante el Virreinato, pues se afirmaba que el “Nazareno” concedía milagros a quienes se lo pedían.

Una leyenda sobre la escultura de Jesús de Nazareno relata que, por las noches, sale a caminar por las calles y al regresar sus pies están llenos de tierra.

La capilla del Nazareno es de proporciones monumentales y su volumen sobre sale de la iglesia principal, además de que los altares con los que se adoran la capilla se le atribuyen a José Manzo.

La primer piedra de esta capilla la colocó Manuel Fernández de Santa Cruz en el año de 1693 y para los crecidos gastos de esta obra concurrieron con sus limosnas todos los gremios y vecinos de esta ciudad y duró en construcción 13 años, porque se dedicó el 16 de abril de 1706.

 

 


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