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Un día como hoy, 26 de marzo, pero en 1827, falleció Ludwig van Beethoven, pianista y compositor alemán y una de las más famosas figuras en la historia musical.

Beethoven nació en Bonn, Alemania, el 16 de noviembre de 1770. Su padre, Johann, era músico de origen flamenco, empleado en la corte del arzobispo, quien le enseñó piano y violín con el fin de emular al niño prodigio de Wolfang Amdeus Mozart.

A los 10 años abandono la escuela para dedicarse a la música. Su primer maestro en forma fue el organista de la corte, Christian Neffe, quién le enseñó con el Clave bien temperado de Johann Sebastian Bach. A los 16, la nobleza de Bonn le financió un viaje a Viena para aprender de los mejores, entre ellos, del mismísimo Mozart.

Trabajó en Viena como músico económicamente independiente hasta que, pasados los 30, empezó a experimentar serios problemas auditivos. Beethoven probó diferentes procedimientos para curar su eminente sordera, pero nada funcionó. Tal fue su impotencia, que valoró el suicidio, pero sabía que aún tenía todavía mucha música que regalar al mundo y siguió componiendo hasta su muerte a los 56 años.

Su producción fue extensa, incluye nueve sinfonías, cinco conciertos de piano y otros para violín, cuartetos para cuerdas, canciones, 32 sonatas, dos misas y una ópera. Fue autor de las célebres Tercera, Quinta y Novena Sinfonía, entre otros trabajos de reconocimiento mundial, que le consagran como uno de los mejores músicos de todos los tiempos.

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Sus biógrafos describen que, el sonido de su música para la época “no es una experiencia placentera, ni motiva al oyente a silbar melodías bonitas. Es un sonido áspero, una explosión musical, una revolución musical que transmite con precisión el espíritu de los tiempos. Aquí hay no sólo variedad sino también conflicto”.

Además destacan que su música era revolucionaria porque “sugiere una lucha para superar todos los obstáculos y llegar a un estado superior”. Además “iluminó aspectos de la condición humana nunca antes expresados de forma sonora” ya que “en su música lo individual se une a lo universal”.

Beethoven falleció de pulmonía, el 26 de marzo de 1827. A su entierro asistieron 25 mil personas. Los especialistas dicen que en ese momento “moría el hombre pero nacía el mito”.

 

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POB/WPR