La Secretaría de Salud en México anunció el 8 de marzo, la implementación de la Política Nacional para la Prevención y Atención de la Enfermedad Renal Crónica (ERC), con la que se pretende garantizar la prevención y atención de este padecimiento en el país.

Durante la conmemoración del Día Mundial del Riñón, que se celebra el segundo jueves del mes de marzo, la Secretaría de Salud explicó que la política se contempla de 12 puntos enfocados en la prevención, la creación de un registro nacional de pacientes con ERC, la atención y el trasplante, principalmente.

La política también buscará formar especialistas en el campo de atención de la ERC y promover la detección temprana, además de impulsar la investigación.

La enfermedad renal crónica es la pérdida lenta de la función de los riñones. El problema, en su mayor parte, es consecuencia de las enfermedades crónicas no transmisibles como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial y dislipidemias.

En el mundo, una de cada 10 personas padece ERC, aunque hasta el 90% de los afectados no son conscientes de sufrir esta pérdida gradual de la función de sus riñones porque, en términos generales, falla la detección, la prevención y la atención del trastorno.

Prolactina, hormona a seguir

En Jalisco, el riñón es el órgano más demandado para los trasplantes: son más de 3,400 personas en la lista de espera. La urgencia para prevenir enfermedades renales y hallar una rehabilitación óptima luego de las cirugías orilló al doctor Zesergio Melo Jerez a encabezar una investigación sobre el comportamiento de estos padecimientos y hormonas funcionales para el género femenino.

Para este fin, el trabajo del doctor Melo se centró en analizar la reacción de ambos géneros cuando estos sufren una enfermedad renal o experimentan un trasplante de riñón, por lo que se encargó de observar el comportamiento de la hormona prolactina, sustancia que realiza distintas funciones entre las especies con género femenino y su reacción ante el padecimiento.

Melo Jerez señala que hay información que menciona que la prolactina aumenta cuando hay enfermedad renal o trasplante de riñón, lo que suele correlacionarse con progresión de la entidad y daño de las células; no obstante, la hipótesis del doctor es que el aumento en la sustancia se debe a que hay mecanismos moleculares en el riñón lesionado que provocan que la hormona pierda su función, por lo que se tiende a producir más.

“Se están desatando varios mecanismos que son deletéreos al final. Nuestra propuesta plantea que existen proteasas, enzimas que cortan otras proteínas, y la hipótesis es que se están cortando hormonas protectoras como la prolactina en el riñón, y va a provocar que productos moleculares de ese corte desaten efectos negativos”.

Para determinar estos mecanismos moleculares se trabaja con animales, células y pacientes con enfermedades renales. En cuanto a los animales, se observa la respuesta de ratones machos y hembras ante un daño renal conocido como isquemia-reperfusión, un padecimiento que emula las condiciones de un riñón trasplantado.

“En el proyecto se propone analizar isquemia-reperfusión renal y observar qué diferencias hay entre machos y hembras y qué moléculas estarían implicadas en esa respuesta diferente”.

El estudio plantea que hay genes que estimulan la producción de proteasas, por lo que se buscó quitar ese gen para evitar la producción de la enzima catepsina D en los ratones; luego de analizar la reacción en los sujetos de estudio, se observó que las hembras se protegían del daño producido por la isquemia-reperfusión.

“No tener la proteasa brindaba protección, pero solo a las hembras, no a los machos. Buscando la razón para explicar eso, encontramos que además este gen tiene un promotor que responde a estrógenos, que es una hormona ligada al género femenino”, asegura el especialista del Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El catedrático Conacyt recalca que en un futuro los hallazgos podrían aplicarse en pacientes renales para mejorar las condiciones de aceptación del trasplante, replicando las condiciones de protección que brindan las hormonas femeninas, e incluso “bloqueando” la función para producir de manera descontrolada la proteasa.

El investigador señala que el proyecto también contempla analizar la presencia de proteasas en pacientes renales para conocer el avance de la enfermedad. En cuanto a las personas trasplantadas, Melo Jerez afirma que el estudio podría ser un antecedente para ayudar a mejorar la calidad de vida del nuevo órgano.

“La idea también es mejorar la vida del paciente buscando factores que ayuden a promover la sobrevivencia del injerto, y qué mejor si son factores endógenos, por ejemplo las hormonas, que ahí están, ahí han estado y que ya tienen una función natural en nuestro cuerpo”.

La importancia de los cuidados renales

En su último informe de junio de 2017, el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) detalla que en México hay 12,977 personas que están en la lista de espera de trasplante de riñón.

Del total que esperan un trasplante de riñón, 3,401 se encuentran en Jalisco, lo que la convierte en la principal entidad con necesidad de este órgano; seguido de Ciudad de México (2,466), Guanajuato (1,472) y Puebla (1,136).

El doctor Melo Jerez menciona que los pacientes con enfermedades renales representan una inversión grande para el presupuesto en salud, por lo que se requiere enfocar las investigaciones en la prevención de estos padecimientos.

 

 


POB/LFJ