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Con los hallazgos de unos huesos en Nikumaroro, una remota isla del Pacífico Sur, se resolvería uno de los grandes misterios de la aviación: la desaparición, en 1937, de la histórica aviadora Amelia Earhart, al intentar ser la primera mujer en volar alrededor del mundo.

Anteriormente, se creía que estos restos pertenecían a un hombre, sin embargo, Richard Jantz, profesor emérito de antropología de la Universidad de Tennessee, EU, recurrió a la tecnología actual para analizar los restos y determinar que probablemente se trata de los de la piloto californiana.

Investigación

Se realizó de un nuevo análisis sobre unos huesos descubiertos en 1940, junto a los cuales se encontró también un zapato de mujer, una caja diseñada para contener un sextante Brandis Navy Surveying, fabricado alrededor de 1918, similar al que poseía su navegante Fred Noonan, y una botella de Bénédictine, un licor de hierbas que la aviadora siempre llevaba consigo.

En 1941, los huesos fueron enviados a Fiji y examinados por el David W. Hoodless, profesor de anatomía, que determinó que eran los de un hombre. Después, los huesos se perdieron.

Recientemente, el investigador Jantz, usó un programa de computadora llamado Fordisc, que estima el sexo, estatura y otros detalles a partir de medidas de esqueletos para reexaminar siete medidas de huesos hechas por Hoodless y compararlas con las medidas de la aviadora, basándose en fotos y ropa de ella.

Así, determinó que los huesos eran los de la aviadora, pues se asemejan más a los de ella que a 99% de individuos de una amplia muestra referencial, según el estudio publicado en el diario Forensic Anthropology de la Universidad de Florida. El investigador dijo:

“Hasta que sea presentada evidencia definitiva de que esos restos no eran los de Amelia Earhart, el argumento más convincente es que son los de ella”

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Desaparición

Earhart, fue la primera mujer en volar sola sobre el Atlántico en 1932.

El 20 de mayo de 1937 despegó de California esperando convertirse en la primera mujer en volar alrededor del mundo, pero no lo logró.

Hace 81 años, mandó un mensaje por radio y desde entonces nadie más supo de ella, ni de su navegante, Fred Noonan, ni del avión que tripulaba.

La teoría más fuerte es que Earhart, de 39 años, y Noonan, de 44, se quedaron sin combustible y cayeron con su avión al Océano Pacífico, en el último tramo de su aventura.

Otra de las teorías es que aterrizaron en la inhabitada Gardner Island, ahora conocida como Nikumaroro, parte de la República de Kiribati, donde ella sobrevivió por un tiempo.

 

POB/WPR