Procesión de Viernes Santo Puebla 2018

Este viernes 30 de marzo se llevó a cabo la representación del Vía crucis.

La Procesión de Viernes Santo, es una de las expresiones de fe o prácticas más extendidas entre la comunidad católica, su finalidad es representar los últimos momentos vividos por Jesús de Nazaret (la figura central del cristianismo y una de las más influyentes de la cultura occidental), desde su aprehensión hasta su crucifixión y sepultura.

Desde las primeras horas del día, comenzaron a congregarse en el atrio de la Catedral: fieles, organizadores, reporteros y policía, y en un pequeño escenario, dispuesto a la entrada de la iglesia y un Cristo crucificado en medio, fungiendo como maestro de ceremonias.


Foto: Juan Carlos Sánchez

11:11 am, comienzan a llegar las imágenes procedentes de las diferentes iglesias. La primera acompañaba un fuerte olor a incienso, el sonido de matracas y hombres vistiendo prendas blancas y rojas. Al entrar al patio de la iglesia la comenzaron a recibir con gritos y porras: “¡Que viva nuestra Sra. de los Remedios!” –del lado derecho– “¡chiquitibum!” –del lado izquierdo–. Finalmente fue dispuesta en la base que le correspondía.



A los pocos minutos, se comenzó a escuchar el sonido de una banda, el mensaje del maestro de ceremonias anunciaba la llegada de la segunda imagen, correspondiente al “Señor de las Tres Caídas”.

La congregación que acompañaba esta imagen resultaba un tanto inusual, pues vestían con colores que despedían chispazos de luz: cargaban estandartes de colores rojo, morado y azul.

Un sacerdote con túnica negra y motivos morados, dirigía los movimientos para que fuese colocada en el lugar correspondiente. Le seguía un grupo de mujeres vestidas de negro –haciendo alusión al luto– y otro grupo de músicos que, visualmente, eran una extensión de los colores brillantes, ahora era azul rey que resaltaba con el dorado de los instrumentos de aire.



La virgen “Nuestra Señora de la Soledad ” venía en hombros de mujeres feligreses, quienes cubrían su rostros con un manto negro, fue dispuesta en su base al redoble de los tambores que entraban con El Señor de las Maravillas y El Jesús Nazareno, procedentes de los Templos de Santa Mónica y San José, respectivamente.



La congregación del Señor de las Maravillas, además de ser la más numerosa, desplegaban una vestimenta negra que los resaltaba de las demás, en vez de estandartes sus laterales era delimitados por feligresas con cruces.



Después de transcurrida una hora, comenzó la misa que dio pie a la procesión. La cruz “guía” fue preparada y comenzó a avanzar hacia la entrada de la catedral.

Al acercarse las imágenes nuevamente a la calle, la gente de nuevo comenzó a gritar, vitorear y echar porras.



Durante la procesión, los asistentes a la Catedral, aprovecharon para caminar por las calles aledañas para dirigirse hacia la 11 Sur y Avenida Reforma, para observar el camino de las imágenes por el Centro Histórico, mientras eran trasladadas por sus congregaciones.


Contribución de:

Juan Manuel Vargas Alvarez/ Texto
Pablo Spencer Castells/ Multimedia
Juan Carlos Sánchez Díaz/ Multimedia

POB/JCSD