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Octavio Paz murió el 19 de abril de 1998. Poeta, ensayista, intelectual, traductor y diplomático, es una figura tutelar dentro de la literatura mexicana. Fue un hombre preocupado por la difusión de las letras, la vocación crítica y por tender puentes entre disciplinas y culturas.

Para Cristopher Domínguez Michael, crítico literario, Paz es una de las grandes figuras de la literatura mexicana, la otra es Sor Juana Inés de la Cruz. En entrevista para Notimex, con motivo del 20 aniversario luctuoso del autor del Laberinto de la Soledad, comentó:

La figura de Paz irradió a la lengua española, y a 20 años de su muerte queda claro que el siglo XX es el siglo de Paz, y una de las características esenciales donde muchas personas se reconocen es lo que él llamaba la Pasión Crítica.

Aseguró que Paz fue una figura excepcional, no solo como poeta, si no también crítico literario y de las artes pláticas.

Recordó que Octavio Paz fue discípulo directo de Jorge Cuesta, el primer crítico moderno mexicano. Y comenta lo que Paz dijo en varias ocasiones, que en los bares y cafés de la ciudad de México, “Cuesta le entregó el testigo de la tradición crítica. Fue una sesión directa”, con la diferencia de que Paz, conoció más ciudades, lenguas, viajó y esto le permitió otra perspectiva de México.

Por ello y con la edad, “discrepó de varias de las enseñanzas de su maestro Jorge Cuesta que estaban circunscritas al universo intelectual francés y especialmente a los años 30 del siglo XX”.

Pero sin las enseñanzas de Cuesta “la crítica de Paz no hubiera sido lo que fue”, concluyó el crítico literario Cristopher Domínguez.

 

POB/WPR