Colaboradores:

Fotografía:
Pablo Spencer Castells
Juan Carlos Sánchez Díaz

Texto:
Lizeth Flores Jácome

La Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción fue consagrada el 18 de abril de 1649, aunque se inició a construir desde 1575.

La Torre Norte de la Catedral, la única que tiene campanas, se terminó de construir en 1678. En el interior de una de sus paredes, se lee la inscripción que dice haber sido hecha por el maestro mayor Carlos García Durango.

La Catedral ocupa un espacio rectangular; tiene cinco accesos uno en cada costado y tres al frente, donde se sitúa la Puerta de Perdón, que solo es abierta en ocasiones especiales.

El gran atrio de la Catedral está rodeado por 58 ángeles.

La torre alberga diez campanas: dos grandes, dos medianas, tres menores y tres aún más pequeñas, incluyendo una para el reloj.

Posteriormente, en el año 1731 fue construida la Torre Sur y se estrenó el 29 de septiembre de 1768 durante el gobierno episcopal de Francisco Fabián y Fuero.

Las torres tienen 70 metros de altura.

El Ciprés

El Baldaquino de la Catedral de Puebla, coloquialmente llamado Ciprés, forma parte de la estructura del Altar Mayor de la Catedral de Puebla.

Es una construcción de mármol que muestra la entrada del estilo neoclásico en la Catedral y cumple las funciones de tabernáculo, cripta y relicario de la Inmaculada Concepción.

En la parte subterránea del Baldaquino se encuentra la cripta donde reposan la mayor parte de los obispos poblanos.

El Baldaquino de la Catedral de Puebla es una obra de arquitectura monumental de Manuel Tolsá.

El Altar de los Reyes

Por su inigualable belleza, el Altar de los Reyes es uno de los atractivos más vistos dentro de la Catedral.

El retablo fue diseñado en 1646 a petición del obispo Palafox. La capilla fue proyectada por el español Juan Martínez Montañés y el retablo principal de estilo barroco salomónico fue obra del maestro Lucas Méndez bajo la dirección del arquitecto y pintor español Pedro García Ferrer, se inspiró en un boceto de Sebastián de Arteaga.

Su nombre proviene porque en sus nichos laterales están plasmadas las imágenes de reyes y reinas canonizados. El Altar de los Reyes está compuesto de un retablo principal, dos retablos laterales, el sagrario y es coronado por una cúpula sobre pechinas, pintada por Cristobal Villalpando en 1688.

La pintura de la cúpula fue encargada por el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz, y es una de las pocas pinturas al temple conservadas en México. Representa la Eucaristía, en medio de figuras de colores vivos que se asemejan a las pinturas hechas por los grandes maestros italianos del siglo XVII.

Al centro, en el primer cuadro, está la imagen de la Virgen del Pilar, conocida como “la Conquistadora” porque acompañó a los españoles durante sus expediciones.

También se encuentran en el altar las pinturas: la primera la Purísima Concepción, la Adoración de los Reyes Magos y la Adoración de los Pastores.

 

 


POB/LFJ