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En Estados Unidos, el estado de California aceptó la solicitud del gobierno federal para reforzar la seguridad de su territorio y ha anunciado el despliegue de 400 agentes de la Guardia Civil, pero  se niega a que estos refuercen o realicen apoyo y labores en contra de la migración en la zona fronteriza con México.

El Departamento de Defensa informó que solicitó al gobierno de California, encabezado por Jerry Brown, 200 agentes de la Guardia Civil para que fueran enviados a la frontera con México, pero la solicitud fue rechazada.

California informó que los nuevos soldados no tendrán permiso de repara vehículos, manejar cámaras de vigilancia o reportar actividades sospechosas a la patrulla fronteriza. Tampoco podrán operar radios, o servir de respaldo a las unidades en sus puestos, ni realizar labores de organización administrativa.

El presidente Donald Trump criticó esta decisión del gobierno de California en un mensaje de Twitter.

"Parece que Jerry Brown y California no están buscando seguridad y protección a lo largo de su frontera muy porosa. No puede llegar a un acuerdo con la Guardia Nacional para patrullar y proteger la frontera. La alta tasa de criminalidad seguirá subiendo. ¡El muro que tanto quiere la gente en San Diego ya comenzó!".

Jerry Brown gobernador del estado de California aclaró en un acto público:

"Esta no será una misión para construir un nuevo muro. No será una misión para acorralar a mujeres y niños o detener personas escapando de la violencia y buscando una mejor vida. Y la Guardia Nacional de California no aplicará las leyes migratorias".

 

Cuatro estados que colindan con México han aceptado que haya más militares en la frontera. Texas, Nuevo México y Arizona ya están enviando a sus fronteras unos 1,600 agentes, según anunciaron sus gobernadores. Actualmente, 900 soldados ya están desplegados en estas zonas.

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POB/PSC