La Capilla de Rosario se abrió por primera vez el 16 de abril de 1690 y fue consagrada por el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz. Se encuentra en el Convento de Santo Domingo en la ciudad de Puebla.

Tardaron 40 años en construirla y está decorada con yeserías cubiertas con hoja de oro, por ser este un material incorrupto que refleja la luz.

Acompañando la decoración, esta representación del barroco en México, tiene seis pinturas de José Rodríguez Carnero en donde se pueden observar los misterios gozosos del Rosario. Por su hermosura a esta Capilla se le llamó “la Octava Maravilla del Nuevo Mundo”.

En toda obra de arte religioso el artista expresa un símbolo; el creador del discurso simbólico de la Capilla del Rosario fue Fray Agustín Hernández.

Se conforma de tres bóvedas que representan a las tres virtudes teologales:

  • La Fe (una doncella con cruz y cáliz)
  • La Esperanza (una doncella con un áncora)
  • La Caridad (una madre con dos niños).

Estas virtudes llevan hacia una Virgen Coronada, que hace eje con las bóvedas de las virtudes, siendo la representación de la Gracia Divina; ella es la raíz y los frutos representan los siete dones del Espíritu Santo.

Los elementos secundarios también tienen su función: los pelícanos simbolizan a Cristo; los ángeles, la alabanza; los pájaros, la música y las flores, la ofrenda. Incluso se hallan en la nave dos sirenas en alusión sutil a los peligros que en el mar enfrentan los navegantes, cuya protectora es precisamente la Virgen del Rosario.


POB/LFJ