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La llamada maternidad subrogada atenta contra los derechos de las mujeres y de los menores, ya que a la mujer se le utiliza como medio y objeto para gestar niños al servicio de intermediarios, aseguró la organización Feministas Mexicanas contra Vientres de Alquiler (FEMMVA).

La explotación reproductiva, conocida también como vientres de alquiler, se asocia a la feminización de la pobreza, en la mayoría de los casos las mujeres participan en esto debido a la complicada situación económica en la que se encuentran.

Se trata de un negocio internacional con ganancias millonarias, mientras las mujeres gestantes reciben solamente entre el 0.9% y el 10% del pago total. Tan solo en la India se llegó a calcular que el negocio oscilaba entre los mil y los dos mil trescientos millones de dólares al año.

Los artículos 7 y 8 de la Convención de los Derechos del Niño, indican que las y los menores tienen derecho a conocer su origen e identidad, la práctica de vientres de alquiler complica el ejercicio de este derecho.

En el proceso pueden estar involucradas hasta seis personas, y todas ellas podrían reclamar un vínculo con el menor (quien aporta el óvulo, quien aporta los espermatozoides, la mujer gestante, la pareja de la mujer gestante, la mujer contratante y el hombre contratante).

“Nos oponemos firmemente a que se normalice esta práctica en nuestro país, ya que atenta contra la dignidad humana de las mujeres. Por eso, hacemos un llamado enérgico a las Cámaras del Congreso de la Unión, a las organizaciones feministas y a la sociedad en general, para que se opongan a este nuevo tipo de explotación y colaboremos para detener su avance”.


POB/PSC