OPINIÓN: Puebla y el estado fallido en seguridad

El poblano tiene miedo y la autoridad tiene que asumir pero ya su responsabilidad y no dejar que el estado fallido en seguridad crezca aún más.

De Política y Cosas Peores

Tuvieron que pasar 13 meses para que el gobernador José Antonio Gali reconociera lo que es por demás evidente –y peor aún alarmante– la presencia del crimen organizado, el cual ya tiene su base de operaciones en Puebla, ya sea en la Sierra Norte, en la región de San Martín Texmelucan, en el llamado “Triángulo Rojo”, o Tehuacán o Teziutlán y por supuesto en la capital del estado y su área conurbada.

Es claro que esta espiral de criminalidad y violencia, que evidencia el estado fallido en materia de seguridad en Puebla, tiene sus orígenes desde la administración del ex gobernador Rafael Moreno Valle, que de manera complaciente, dejó que personajes como «El Bukanas» o «El Cachetes» (este último ligado de manera clara con políticos) se pasearan como “Pedro por su casa”.

Lo sucedido en Clavijero, colonia en donde pasó su infancia “El Cachetes”, no tiene parangón en Puebla. Los vecinos de esa zona popular vivieron en «carne viva» el enfrentamiento entre presuntos miembros del grupo criminal Cártel de Jalisco Nueva Generación y las fuerzas de seguridad, quienes ocasionaron momentos de terror que muestran lo que se vive en Puebla.

No todo lo que sucede en la entidad en materia de inseguridad tiene que estar ligado al crimen organizado y el huachicol. Sin embargo, el poblano ya vive con miedo, pues derivado de la descomposición social, delitos como homicidios, robo en carreteras, asalto a negocios, y robo de automóviles y autopartes, así como a casas habitación, son el pan nuestro de cada día.

En Puebla, aunque no se quiera reconocer, se vive una severa crisis en materia de seguridad pública, lo que además de afectar el patrimonio de los ciudadanos, impide el crecimiento y desarrollo y peor aún, genera miedo.

Otro punto, –sin duda– es el fracaso de Luis Banck Serrato al frente del ayuntamiento, pues tan solo en la capital, los homicidios se han incrementado hasta en 129%, los secuestros 16%, mientras que el robo con violencia se incrementó en por lo menos 70%, de acuerdo a datos del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal.

Extorsión, atracos a tiendas de conveniencia, robo a transeúntes y pánico al abordar el transporte público, que ha sido prácticamente tomado como rehén por lo grupos delictivos, son otros tantos de los delitos que todos los días se cometen en la zona metropolitana. Y no se diga de los feminicidios, cuya cifra crece y crece sin que se haga nada.

Maquillar los datos y presumir que se van a instalar más cámaras de seguridad y que se incorporarán más elementos y patrullas, no sirve de nada. Vale madres, pues.

El poblano tiene miedo y la autoridad tiene que asumir pero ya su responsabilidad y no dejar que el estado fallido en seguridad crezca aún más. No es bueno esperar más desgracias de las ya vividas.

 

 


POB/LFJ