Puebla es el tercer estado con menos representación de mujeres en el Congreso local; de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), solo uno de cada tres escaños lo ocupa una diputada.

Para que la paridad legislativa se logre, el estudio “Participación política electoral de las mujeres en el Estado de Puebla”, elaborado por la ONU, sugiere que se asignen las diputaciones de representación proporcional de forma igualitaria y que la sustitución de candidatas cumpla las reglas de paridad establecidas.

Edurne Ochoa, del Observatorio 33 Mujeres, dijo durante una entrevista con Poblanerías, que la presencia de más mujeres en el poder Legislativo, tanto local como federal, "ayudaría a impulsar reformas en cuanto a la violencia política, equidad de género o desigualdad salarial".

Pocas mujeres en el Congreso

En su “Diagnóstico de la participación equilibrada de mujeres y hombres en los cargos de elección popular en México”, la CNDH evidenció que Puebla es uno de los estados con menos avance en la paridad legislativa, esto debido a que solo 29.2% de los escaños corresponden a mujeres.

La entidad solo tendría mejores condiciones que Morelos, donde el 20% son diputadas, y Tlaxcala, el cual cuenta con 28% de legisladoras.

En contraste, en Chiapas seis de cada diez diputaciones corresponden a mujeres. Otros estados donde también se ha logrado la paridad son: Campeche, Zacatecas, Querétaro y Chihuahua.

Según datos de la ONU Mujeres, solo una de cada tres Mesas directivas son encabezadas por mujeres.

Además las mujeres se encargan de comisiones como: grupos vulnerables, cultura, atención a personas con discapacidad, igualdad de género, migración, organizaciones no gubernamentales, quejas, vivienda, asuntos municipales, protección civil, permanente e instructora; los hombres dirigen las de Hacienda, comunicaciones e infraestructura, seguridad, inspectora de la Auditoría Superior del Estado, presupuesto y crédito público, procuración y administración de justicia y trabajo, entre otras.

Para Naciones Unidas una de las dificultades es que la paridad legislativa aún no se contempla en la Constitución local.

Buscan candidaturas igualitarias

A raíz de la reforma constitucional electoral de 2014, el Congreso de la Unión y las legislaturas locales tuvieron que hacer ajustes a su normativa, a fin de cumplir con el mandato constitucional de alcanzar la paridad de género en la postulación de las candidaturas.

Para el Congreso poblano existen 13 distritos electorales donde hay más candidatas; en cinco de ellos, hasta el momento, solo hay aspirantes mujeres. En 11 distritos electorales hay más hombres contendiendo y en cuatro de ellos se han postulado hombres.

En cuanto al Congreso de la Unión –en esta última Legislatura– cuatro de cada diez diputaciones son ocupadas por mujeres, según el diagnóstico de la CNDH. En el Senado uno de cada tres escaños son para ellas.

En Puebla, los partidos políticos postularon –en 10 de los 15 distritos electorales federales– a más mujeres y en uno de ellos, el 14 de la región de Acatlán, todas las contendientes son mujeres. En cinco distritos hay más aspirantes hombres y en el distrito 11, de Puebla, solo participarán candidatos.

Para las senadurías, tres fórmulas están encabezadas por hombres –la de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde, así como el Movimiento por la Regeneración Nacional (Morena)–, y otras dos fórmulas son lideradas por mujeres –las de Acción Nacional y Nueva Alianza.

Aunque en la reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) de 2014, se estableció que las fórmulas deberán conformarse con personas del mismo género, tanto por el principio de mayoría relativa como de representación proporcional.

Paridad es necesaria

Edurne Ochoa explicó que la paridad legislativa repercutiría en otros temas de interés para las mujeres, como son la violencia política, la equidad de género o la desigualdad salarial.

Sin embargo, opinó que la primera traba que se tiene que "sortear" es al interior de los partidos políticos. Ochoa contó que desde el inicio del proceso electoral el observatorio que preside ha recibido quejas de mujeres, donde les dicen que ellas aparecerán en las papeletas pero quién realmente ocupará el cargo es un hombre.

También a las candidatas no se les está dando la misma cantidad de utilitarios que a lo hombres o son violentadas por sus compañeros, ya que consideran que no tienen el derecho de ocupar un cargo público.

“El tema es que estas denuncias se quedan solo en quejas, porque como en Puebla no está tipificada la violencia política de género las mujeres tienen mucho miedo a denunciar”, agregó.

De acuerdo con un diagnóstico de la CNDH, en México tres estados no atienden la violencia política contra las mujeres en ninguna de sus legislaciones, uno de esos es Puebla; los otros dos son Guerrero e Hidalgo.

Por ese motivo las aspirantes deciden no denunciar para "ahorrarse más problemas con sus compañeros" o, incluso, dejar de participar para evitar más violencia.

Para Blanca Olivia Peña Molina, en su artículo: “La paridad de género en candidaturas a cargos de elección popular: avances y retos en los Congresos Estatales y Ayuntamientos en México”, los avances son irreversibles y aunque siempre habrá omisiones o sesgos, es deber de las autoridades electorales vigilar su cumplimiento y de ciudadanía hacer válido su “derecho de las a ser electas en condiciones de igualdad de oportunidades”.

 

 

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POB/LFJ