Imagen: Agencia Express Media

En 2016, Rusia aprobó una ley antiterrorista que requiere a los servicios de mensajería colaborar con las autoridades para que estas puedan descifrar sus comunicaciones.

En marzo de este año, el Kremlin dio 15 días a Telegram para entregar sus claves de cifrado, pero la compañía se negó. El viernes 13 de abril, un tribunal de Moscú ordenó cortar el acceso a Telegram en el territorio ruso. Ahora los proveedores de Internet han respondido con un bloqueo masivo.

Los abogados de Telegram no asistieron a la audiencia a petición de Pável Dúrov, fundador de la compañía, que no quería “legitimar” el proceso.

Hasta ahora, parece que la censura no solo ha afectado a Telegram, sino también a servicios asociados y empresas que usan alguna IP de los rangos bloqueados, como plataformas de juegos y servicios de criptomonedas.

Incluso el gobierno ruso ha solicitado a Apple y Google inhabiliten la opción de descarga en sus respectivas tiendas de aplicaciones App Store y Google Play.

Pável Dúrov ha declarado que la privacidad de los usuarios de Telegram no estaba a la venta: 

El poder que tienen los gobiernos locales sobre las corporaciones tecnológicas se basa en el dinero. En cualquier momento, un gobierno puede hacer que sus acciones se desplomen bloqueando las fuentes de ingresos de sus mercados y forzando a estas compañías a hacer cosas extrañas (recuerden cómo el año pasado Apple trasladó los servidores de iCloud a China).

Cada mes, Telegram es usada por más de 200 millones de personas.

 

 


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