Sábado de Gloria, azotes para expiar culpas en Soltepec

Durante esta celebración los participantes se golpean en combates uno a uno, con un pequeño látigo.

Como cada año, este Sábado de Gloria en el municipio de Soltepec, se llevó a cabo la celebración llamada “Gloria de los Judíos”, esta tradición consiste en que los participantes se golpeen entre ellos con unos pequeños látigos, durante aproximadamente un minuto. Este combate uno a uno, debe ser por acuerdo mutuo, y los golpes deben estar dirigidos a la espalda del oponente.

Entre los organizadores y los participantes no existe certeza de cuando inició esta tradición, y tampoco de la fecha en la que fue adoptada por los pobladores, la familia que actualmente dirige la mayordomía en Soltepec, se encuentra realizando una investigación acerca del origen y significados de ella.

Ellos infieren que la esta forma de conmemorar el Sábado de Gloria, llegó con los Frailes Franciscanos, o con los Jesuitas en el siglo XVIII, ya que la imagen de San Hipólito Mártir, a quién está dedicada la capilla principal, data de esas fechas.

Los pobladores que participan, recuerdan que cuando ellos eran niños ya se “recibía la Gloria” de esta manera, recuerdan que sus padres les inculcaron la tradición y las personas con mayor edad recuerdan que los abuelos también lo hacían. Esto hace pensar que la tradición tiene al menos 100 años de llevarse a cabo.

Lo que conocemos es lo que los pobladores nos han platicado y lo que podemos observar, los más grandes dicen que la celebración ha cambiado con los años, ya que ahora no se utiliza más la vestimenta que asemeja a soldados romanos, y los jóvenes ya no le dan el sentido religioso según el cual se busca expiar la culpa y ofrecer una ofrenda con el dolor.

Los organizadores consideran importante que los jóvenes conozcan y entiendan que esta tradición se debe a un ritual religioso, donde debe existir una reflexión, que los golpes deben ser una forma de demostrar que se está dispuesto a aprender de los errores.

Por su parte, muchos de quienes participan, jóvenes de 25 a 30 años, utilizan esta fecha para descargar sus malestares, comentan que les sirve para expresar algunos rencores o rencillas contra algún vecino, pero aseguran que al término de la celebración nadie guarda resentimientos.

Muchos de ellos también se enfrentan entre amigos para medir sus fuerzas, o utilizan esta celebración para para mostrar su valor.

En contraste con otras costumbres que se realizan y que buscan recordar la vida, muerte y resurrección de Jesús, que es en lo que está basada la religión católica, en Soltepec los flagelos no se los infringe uno mismo.

En cuanto a las versiones que existen sobre el origen de esta celebración, algunos dicen que quienes se azotaron representan a los romanos, otros aseguran que fueron los judíos. En lo que si coinciden, es en que ellos se flagelaron los unos a los otros, al darse cuenta de que habían pedido la crucifixión de Jesús y con ello mataron al hijo de Dios.

La vestimenta tradicional consta de una capa y un sombrero, adornados con colores, y esta busca crear una similitud con los trajes usados por los romanos, el látigo con el que se golpean los participantes mide aproximadamente un metro y esta hecho con fibras de maguey trenzado, el cual es fuertemente apretado, dándole giros para hacer nudos, y está remojado en pulque para que una vez que esté seco, tenga firmeza.

En la plaza principal de Soltepec se congregaron aproximadamente unas 3 mil personas, y unos minutos después de las 3 de la tarde, los organizadores y participantes realizaron una pequeña procesión, llevando a cuestas la imagen de San Hipólito Mártir por las calles que rodean al zócalo de la comunidad.

Una vez que la imagen estuvo colocada en un templete, ya que todo estaba en su sitio, a la cuenta de 3, más de 200 personas que se encontraban en dos calles alrededor del zócalo, comenzaron a golpearse con sus látigos durante aproximadamente 40 segundos.

A pesar de que nunca ha habido algún incidente mayor, el ambiente es tenso, los pobladores forman un grupo de guardias, quienes portan látigos azules y quienes se encargan de poner orden si un enfrentamiento se esta saliendo de control.

La policía municipal también participa, pero la población prefiere obedecer a los guardias, ellos se inscribieron ante el ayuntamiento, como parte del comité organizador.

A pesar de que los enfrentamientos duran poco tiempo, los golpes de los látigos producen heridas fuertes en la piel, algunos “judíos” llevan una chamarra o un chaleco como protección, pero muchos de ellos solamente llevan una playera.

POB/PSC