La delegación Puebla del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que se ha detectado un incremento en los casos de meningitis, ya que usualmente se presentaban de 1 a 2 casos por cada 100 mil personas, pero actualmente se han llegado a registrar 4 casos por cada 100 mil habitantes en algunas comunidades del Estado.

Esta enfermedad es provocada por una inflamación en la meninge, es decir, el tejido que rodea al cerebro y la médula espinal; esta condición puede ser causada por un virus, hongos, bacteria, parásitos, medicamentos o tumores.

Omar Alejandro Martínez Fernández, neumólogo pediatra del Hospital de Especialidades de San José, mencionó que existen dos tipos de meningitis: la viral, que es la más común; y la bacteriana, que es más rara pero puede convertirse en mortal, ya que por lo regular se llega a confundir con otros padecimientos como la gripe.

Martínez Fernández explicó que los menores son los más susceptibles debido a que los microorganismos viajan en el aire y que, por lo general son generados por las heces fecales, los cuales ingresan al organismo a través del olfato o la boca.

En el hospital de especialidades de San José, se atienden en promedio de 4 a 6 casos al año, y son esencialmente menores en etapa escolar y adultos mayores, quienes están expuestos por las debilidades de sus sistemas inmunológicos.

En el caso de los adultos también se debe al consumo de tabaco y alcohol, ya que esto disminuye las defensas en el cuerpo humano.

Vacunación Foto: Agencia Enfoque

Las dificultades del diagnóstico

Diagnosticar meningitis suele resultar difícil, ya que sus síntomas se pueden confundir con los de la influenza o la rinolaringitis, pero debido a la fulminante progresión de la enfermedad debe ser tratada como urgencia médica, ya que el paciente puede morir en 24 horas luego de presentar los primeros síntomas.

Los síntomas pueden aparecer entre 3 y 7 días después de la exposición al virus o a la bacteria y estos pueden ser: irritabilidad, intolerancia al alimento, crisis convulsivas, aumento de la mollera de manera general, dolor de cabeza, náuseas, vómito, dolor cervical, dolor intraocular y alteraciones del estado de alerta.

El diagnóstico requiere el examen de una muestra de líquido cefalorraquídeo, el cual se obtiene mediante una punción lumbar y es analizado; también se realizan estudios de imagen, como tomografías con las que se busca algún cambio en la estructura del cerebro.

Esta enfermedad tiene una baja incidencia en México, pero en muchas ocasiones no es diagnosticada de manera oportuna ya que esto depende de la evolución de la enfermedad y de que el paciente pueda acceder a médicos especialistas.

Datos internacionales

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los últimos 20 años se han reportado cerca de 1 millón de casos sospechosos en todo el mundo y 100.000 personas han muerto a causa de la enfermedad. La región más afectada es África, sobre todo los 26 países situados en la franja conocida como “cinturón de la meningitis”.

Para su tratamiento se pueden utilizar diferentes antibióticos, como la penicilina, ampicilina, cloranfenicol y ceftriaxona.

Foto: Agencia Enfoque

Prevención y tratamiento

Para su prevención existen varios tipos de vacuna, pero todas ellas compuestas por proteínas, es decir, no son agentes vivos: una vacuna conjugada contra los meningococos del grupo A, del grupo B (recientemente introducida), vacunas conjugadas contra el grupo C, vacunas tetravalentes (grupos A, C, Y y W) y vacunas a base de polisacáridos meningocócicos.

En México, existe la vacuna conjugada monovalente del serogrupo C, que es el causante principal de enfermedad en nuestra población. Se aplican 2 dosis, intramusculares, con diferencia de 2 meses, en menores de un año.

Los mayores de 1 año reciben únicamente una dosis, también se utiliza la vacuna de polisacáridos tetravalente (serotipos A,C,Y,W135) conjugada con Toxoide Diftérico, que tiene una cobertura más amplia y se usa, preferentemente, en Estados Unidos y algunos países Europeos, Africanos y Asiáticos.

Esta vacuna está indicada en niños de 9 a 23 meses, 2 dosis con intervalo de 3 meses. Y en niños de 2 años hasta adultos de 55 años se indica una sola dosis.

La vacunación masiva temprana es el medio más eficaz para limitar la propagación de epidemias. La OMS considera que las inmunizaciones masivas contra las diferentes cepas de la meningitis han logrado prevenir hasta el 70% de los casos.

Con la introducción de la nueva vacuna conjugada, la OMS impulsa una estrategia que comprende la preparación, prevención y respuesta frente a las epidemias. La preparación se centra en la vigilancia, desde la detección de los casos hasta su investigación y confirmación de laboratorio.

La OMS señala que hay que tratar a la meningitis de manera pronta y adecuada, si no ocasionará lesiones intracerebral, que afectarán el conocimiento cognitivo e intelectual, fallas en la movilidad o sensibilidad de alguna parte de nuestro cuerpo, de la movilidad ocular que no tengamos simetría o un buen movimiento facial o incluso en la respiración.

 

Fuentes:


POB/PSC/JCSD